Santo Domingo y su nivel de áreas verdes: así respira la ciudad

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Descubre cómo la expansión urbana afecta la calidad de vida en el Distrito Nacional

Santo Domingo y su nivel de áreas verdes: así respira la ciudad

El Distrito Nacional, con sus 91 kilómetros cuadrados, enfrenta una presión creciente por la expansión de la huella edificable y la pérdida de cobertura vegetal. Ese proceso está alterando el equilibrio urbano: cada vez hay menos áreas para recreación, para amortiguar el calor y para capturar CO2, elementos que inciden directamente en la calidad de vida de la población.

De acuerdo con estimaciones citadas por especialistas, entre un 25 % y un 35 % de la ciudad conserva mancha verde, parques o vegetación visible en algunos sectores. Aun así, ese nivel no alcanza los parámetros que promueve la Organización Mundial de la Salud (OMS), que plantea un urbanismo sostenible con entre un 20 % y un 40 % de cobertura verde, además de al menos 9 metros cuadrados de área verde por persona y entre 1 y 3 árboles por habitante.

Uno de los principales retos de Santo Domingo es su crecimiento vertical acelerado, con torres levantadas en espacios reducidos y, en muchos casos, impulsadas por intereses privados más que por una planificación municipal o estatal orientada al orden urbano. En ese escenario, los grandes pulmones verdes de la capital adquieren un valor estratégico, especialmente el Parque Mirador Sur, considerado un corredor ecológico y climático clave por su aporte para mitigar la isla de calor, regular la temperatura y absorber carbono.

Ese sistema ambiental se complementa con el Parque Zoológico Nacional, el Jardín Botánico Nacional, el Parque Iberoamérica, el Centro Olímpico y zonas tradicionalmente arboladas como Los Jardines, además de los 217 parques recuperados por la Alcaldía del Distrito Nacional. Para Domingo Contreras, presidente del Centro de Innovación Atabey y exsecretario general de la Alcaldía del Distrito Nacional, la ciudad necesita más arbolado y una planificación que acompañe el desarrollo con aceras amplias, corredores sombreados y más espacio permeable.

Contreras advierte que el exceso de asfalto y cemento ha intensificado el fenómeno de isla de calor y ha reducido la capacidad de la ciudad para “respirar”. Sostiene que, donde antes predominaban casas con patios y árboles, hoy aparecen edificaciones sin margen suficiente para sembrar, mientras que en barrios marginados el verde también retrocede. En su criterio, el arbolado debe responder a criterios técnicos, porque no todas las especies funcionan en cualquier entorno: algunas afectan aceras, drenajes o tuberías, y otras generan alergias o conflictos con el tendido eléctrico.

La Alcaldía del Distrito Nacional informó que, durante las dos gestiones de Carolina Mejía, se han sembrado 109,990 árboles en las tres circunscripciones de la capital, con especies nativas y endémicas. El plan, según la institución, incluye monitoreo, mantenimiento y evaluación técnica, además de procesos para medir captura de carbono en áreas recuperadas y programas de educación ambiental. La meta oficial es superar los 140 mil árboles plantados al cierre de los ocho años de gestión.

El arquitecto urbanista Mayobanex Suazo considera que el crecimiento inmobiliario puede convertirse en una oportunidad para construir una ciudad más sostenible, siempre que los nuevos proyectos incorporen mayor permeabilidad del suelo, más áreas verdes y espacios públicos funcionales. Urbanistas y ambientalistas coinciden en que el arbolado debe asumirse como infraestructura esencial, al mismo nivel que el drenaje o las calles, y que Santo Domingo necesita políticas permanentes para seguir creciendo sin perder los espacios verdes que sostienen su equilibrio ambiental.

Fuente original: consultar publicación original.

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