Quinta edición de “A la granja, sin salir de la ciudad” cierra con éxito en Santo Domingo
Más de 6,000 familias reconectaron con el campo en la quinta edición de “A la granja, sin salir de la ciudad”. Una experiencia única para conocer el origen de…
Más de 6,000 personas participaron este fin de semana en la quinta edición de “A la granja, sin salir de la ciudad”, una iniciativa que convirtió la Agrotienda Sanut, en el kilómetro 10½ de la autopista Duarte, en un espacio de aprendizaje y recreación familiar vinculado a la producción agrícola y acuícola. La alta asistencia confirma una tendencia creciente en República Dominicana: el interés de las familias urbanas por reconectar con el origen de los alimentos y conocer de primera mano las dinámicas del campo, en un país donde la producción agropecuaria representa un pilar fundamental de la economía y la seguridad alimentaria.
La actividad, organizada por la empresa Sanut, ofreció a los asistentes la oportunidad de interactuar directamente con animales y conocer de cerca los procesos del campo dominicano. Esta propuesta llega en un momento en que la agroindustria local busca acortar la brecha entre productores y consumidores, un desafío clave en un contexto de inflación alimentaria global y de creciente demanda por productos frescos y de origen conocido. La principal novedad de esta edición fue la pesca de tilapias, una experiencia práctica que despertó especial entusiasmo tanto en niños como en adultos, quienes pudieron familiarizarse con la producción acuícola, un sector que ha cobrado relevancia en la canasta básica dominicana por su aporte proteico y su potencial exportador.
Alma Lajara, encargada administrativa de Sanut, valoró la alta asistencia como una señal del creciente interés de las familias por estas propuestas que integran educación, entretenimiento y naturaleza. “Cada edición nos confirma que existe un gran interés por conocer de dónde vienen nuestros alimentos y por acercar a los niños a la vida del campo. Este año incorporamos la pesca de tilapias y la respuesta fue extraordinaria”, expresó. Sus declaraciones reflejan una realidad observable en ferias y mercados agroecológicos del Gran Santo Domingo, donde cada vez más padres buscan actividades que combinen el esparcimiento con valores formativos, alejados del exceso de pantallas y del consumo pasivo.
Lajara destacó que el objetivo central de la iniciativa es que los más pequeños aprendan mediante la experiencia directa, comprendiendo el valor del trabajo de los productores dominicanos y desarrollando respeto por los animales y el medio ambiente. Este enfoque pedagógico resulta particularmente relevante en un país donde la migración hacia las ciudades ha alejado a varias generaciones del quehacer rural, y donde la educación alimentaria se ha convertido en una herramienta para fomentar hábitos más saludables y sostenibles. La interacción con animales y la participación en actividades como la pesca no solo entretienen, sino que siembran una conciencia temprana sobre la trazabilidad de los alimentos y el esfuerzo detrás de cada producto que llega a la mesa.
Tras cinco ediciones, el proyecto busca consolidarse como un puente entre el entorno rural y el urbano, apostando por un modelo de aprendizaje práctico que combina conocimiento y diversión. Para los próximos meses, será relevante observar si esta iniciativa inspira a otras empresas del sector agropecuario a replicar formatos similares, así como el impacto que estas experiencias puedan tener en la preferencia de los consumidores por productos locales. En un mercado cada vez más competitivo, eventos como este no solo fortalecen la imagen de las marcas, sino que contribuyen a construir una ciudadanía más informada y comprometida con el desarrollo sostenible del campo dominicano.
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