Los hombres siguen al frente: persiste la brecha de género en la cúpula empresarial dominicana
Liderazgo empresarial en RD: solo el 15.9% de las empresas son dirigidas por mujeres, según la ONE. La brecha de género persiste en la cúpula y el empleo.
La radiografía del poder empresarial dominicano sigue teniendo rostro masculino. Según la Encuesta Nacional de Actividades Económicas 2025, publicada por la Oficina Nacional de Estadística (ONE), los hombres ocupan el 77.7 % de los cargos de máxima autoridad en las empresas del país, mientras que las mujeres apenas alcanzan el 15.9 %. El dato, lejos de ser anecdótico, revela una estructura de liderazgo que aún no logra equilibrar la balanza pese a los avances en participación laboral femenina de las últimas décadas.
El informe, segmentado por sexo, precisa que un 5.8 % de las empresas reportó un liderazgo compartido entre ambos géneros, mientras que un 0.6 % prefirió no responder. Esta distribución no solo refleja una desigualdad en la cúpula, sino que se traduce directamente en el empleo: las compañías dirigidas por hombres concentran el 82.5 % de los puestos de trabajo del país, frente al 12.0 % que generan las lideradas por mujeres. Es decir, la brecha de género en la dirección no es un asunto simbólico, sino que tiene un impacto concreto en la capacidad de las mujeres para incidir en la creación de empleo y en las decisiones económicas que afectan a miles de hogares.
El tamaño de las empresas también marca diferencias estructurales. Las entidades bajo dirección masculina emplean a 250 o más trabajadores, mientras que las dirigidas por mujeres oscilan entre 16 y 49 empleados. En el caso del liderazgo compartido, la cifra se ubica entre 16 y 29 trabajadores. Esta disparidad sugiere que las mujeres no solo están subrepresentadas en la cima, sino que cuando logran acceder a puestos de dirección lo hacen, en su mayoría, al frente de negocios de menor escala, lo que limita su acceso a recursos, financiamiento y mercados más amplios.
Los sectores económicos también revelan una segregación horizontal clara. Las actividades con mayor predominio masculino son el suministro de electricidad, la explotación de minas y canteras, y las industrias manufactureras, todas de alta intensidad de capital y tradicionalmente asociadas a ingeniería y operaciones técnicas. En contraste, las mujeres tienen mayor presencia en alojamiento, servicio de comidas y comercio, rubros que suelen ofrecer menores márgenes de rentabilidad y mayor informalidad. Esta distribución no es casual: responde a barreras de entrada, estereotipos ocupacionales y menor acceso a redes de contacto en sectores estratégicos.
El perfil educativo de las máximas autoridades empresariales matiza la narrativa de que la brecha se explica por falta de preparación. El 51.6 % posee grado universitario, seguido de posgrado, maestría y doctorado. En cuanto a la edad, el 71.7 % de los líderes masculinos tiene 46 años o más, frente al 65.5 % en el caso de las mujeres. Además, el tiempo promedio de permanencia en el cargo es de 11 años, lo que sugiere que la rotación en la cima es baja y que las estructuras de poder tienden a perpetuarse. Las empresas con ingresos superiores a 500 millones de pesos están dominadas por liderazgo masculino, mientras que las mujeres tienen mayor participación en negocios con ingresos de hasta 10 millones de pesos.
Para el lector, estos datos ofrecen claves para interpretar el tejido productivo dominicano: la desigualdad de género en la cúpula no es un problema aislado, sino un síntoma de cómo se distribuyen el poder, el capital y las oportunidades. De cara al futuro, conviene observar si las políticas públicas de fomento al emprendimiento femenino, los programas de acceso a financiamiento y las cuotas de participación en directorios logran modificar esta estructura, o si el país seguirá dependiendo de un liderazgo que, por ahora, sigue siendo mayoritariamente masculino y envejecido.
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