La máscara del amable: el lado oscuro de hombres que aparentan no ser violentos pero cometen feminicidios

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La reciente muerte de Esmeralda Moronta, ultimada a tiros por su expareja sentimental en la cercanía de una unidad de atención a víctimas de violencia de…

La doble faz de la violencia: descifrándose a los asesinos de mujeres sin antecedentes aparentes

La reciente muerte de Esmeralda Moronta, ultimada a tiros por su expareja sentimental en la cercanía de una unidad de atención a víctimas de violencia de género en Santo Domingo Este, ha despertado preocupación y reflexión sobre la complejidad de los casos de feminicidio. La hermana de la víctima, Ámbar Moronta, expresó que nunca observó una actitud violenta por parte del hombre, lo que sugiere que los agresores pueden proyectar una imagen tranquila y no violenta ante familiares y personas cercanas.

Según la psicóloga clínica Angelina Sosa, en muchos casos de feminicidios, los agresores suelen presentar una doble personalidad, mostrando una faceta tranquila y respetuosa en público, mientras ejercen conductas agresivas dentro del hogar. Sosa explicó que esto ocurre porque, culturalmente, muchas personas solo identifican la violencia cuando es física, dejando de lado otras manifestaciones como la violencia psicológica o emocional. "Nuestra cultura es muy violenta, y nosotros no identificamos otros aspectos de la violencia", expresó.

La especialista también destacó que los agresores suelen evitar mostrar comportamientos violentos en público debido a la conciencia social de que la violencia es condenada. "Las personas conocen que el comportamiento violento es condenado, y por ende tienden a no mostrar esa conducta en público porque son conscientes de lo que están haciendo", sostuvo.

Además, Sosa señaló que el afecto juega un papel importante en la dificultad para detectar señales de peligro dentro de una relación. "Cuando tú tienes un afecto positivo hacia la otra persona, no lo percibe como amenazante, ni lo percibe como que va a pasar algo malo", afirmó.

En relación con el caso de Esmeralda Moronta, la psicóloga explicó que el agresor presentó rasgos de personalidad antisocial y poca capacidad para manejar conflictos, recurriendo a la violencia como forma de resolver problemas. Sosa también destacó que los hechos violentos, especialmente intrafamilares, no deben justificarse por trastornos mentales, depresión o consumo de alcohol.

En el país, se han registrado al menos 22 feminicidios en el primer trimestre del año, algunos de ellos bajo el patrón repetitivo de homicida-suicida. La psicóloga hizo un llamado a las mujeres que se sientan amenazadas a no guardar silencio y buscar apoyo en familiares, amistades y autoridades. "Si usted se siente amenazada o que su vida corre peligro, además de ir a la fiscalía, que lo hizo muy bien, no se quede callada", expresó.

La psicóloga también destacó la importancia de buscar redes de apoyo y no enfrentar la situación en soledad. "La mujer víctima de violencia se siente avergonzada, adolorida. No es algo que quiera estar diciendo públicamente, pero hay que buscar redes de apoyo y no pasar este proceso sola", sostuvo.

Fuente original: consultar publicación original.

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