La marea contra los desahucios desborda Sol: acampada y ultimátum al Gobierno

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Miles de personas han convertido la Puerta del Sol en un campamento improvisado. Lo que empezó como una marcha contra los desahucios ha derivado en una acampada que recuerda al 15-M. La convocatoria, impulsada por el Sindicato de Inquilinas, ha reunido a activistas, familias amenazadas por el desalojo y jóvenes que no pueden emanciparse. Al caer la tarde, las pancartas se han transformado en tiendas de campaña y asambleas.

“Hemos salido a las calles para exigirle al Gobierno que el martes tiene que salir sí o sí el ‘decreto Maricarmen’ como primer paso”, han avisado desde el Sindicato de Inquilinas. La organización considera que la norma es una medida mínima para frenar la escalada de precios y proteger a los inquilinos frente a los desahucios. Sin ella, advierten, la emergencia habitacional seguirá creciendo.

La protesta ha sido una de las más numerosas de los últimos años en defensa del derecho a la vivienda. Los manifestantes denuncian que los alquileres han subido muy por encima de los salarios, que las listas de espera para vivienda pública son eternas y que los desalojos siguen ejecutándose cada día. La acampada en Sol busca mantener la presión hasta que el Gobierno mueva ficha. Los convocantes han anunciado asambleas diarias, comisiones de trabajo y acciones descentralizadas en otras ciudades.

El paralelismo con el 15-M es inevitable. Aquel movimiento ocupó las plazas en 2011 para denunciar el secuestro de la democracia por los mercados. Ahora, la vivienda se ha convertido en el epicentro del malestar social. El Sindicato de Inquilinas reclama un decreto que limite los precios del alquiler, suspenda los desahucios y movilice los pisos vacíos.

El Gobierno tiene hasta el martes para responder. Si no lo hace, la acampada advierte que no piensa levantar el campamento. La marea contra los desahucios ya no es solo una marcha: es un nuevo 15-M con acento habitacional. La crisis de la vivienda se ha convertido en el principal factor de desigualdad en España. Millones de hogares destinan más de la mitad de sus ingresos a pagar el alquiler o la hipoteca. Mientras tanto, la inversión en vivienda pública sigue muy por debajo de la media europea. En ese contexto, la acampada de Sol no es un episodio aislado, sino la expresión de un conflicto estructural. El martes se sabrá si el Gobierno escucha o si la protesta se consolida como un nuevo ciclo de movilización.