La Puerta del Sol no se rinde: “El martes queremos el decreto Maricarmen y contratos indefinidos de alquiler”
La acampada en la Puerta del Sol continúa. Después de la manifestación contra los desahucios que tuvo como detonante el caso de Maricarmen, los concentrados han dejado claro que no piensan levantar el campamento. “No nos vamos”, repiten en cada asamblea. Su exigencia es concreta: que el Gobierno apruebe el martes el llamado decreto Maricarmen y que impulse contratos indefinidos de alquiler. La protesta, lejos de diluirse, se ha convertido en un punto de encuentro para vecinos, activistas y colectivos por el derecho a la vivienda.
Desde primera hora, la plaza amanece con decenas de tiendas de campaña, carteles y pancartas que reclaman el fin de los desalojos. Las comisiones de comunicación, legal, cuidados y alimentación organizan turnos para mantener la acampada. Cada tarde se celebra una asamblea en la que se debaten los siguientes pasos y se coordinan las movilizaciones. La lluvia y las noches frías no han desactivado una protesta que nació tras el caso de Maricarmen, una vecina que se enfrentaba a un desahucio y cuya situación encendió las alarmas sociales.
Los concentrados sostienen que no se trata de un caso aislado. Detrás de Maricarmen hay miles de familias en situación similar, atrapadas por alquileres desbocados, contratos temporales y desahucios que siguen ejecutándose. Por eso, además del decreto Maricarmen, exigen contratos indefinidos de alquiler que garanticen estabilidad y precios asequibles. “No pedimos un favor, pedimos un derecho”, resume uno de los portavoces de la acampada. El martes se ha fijado como fecha límite para recibir una respuesta institucional. Si no llega, advierten, la presión aumentará con nuevas marchas y actos de protesta.
La acampada ha recibido el apoyo de vecinos que se acercan con comida, mantas y mensajes de solidaridad. También de plataformas y sindicatos que denuncian la emergencia habitacional. El ambiente es asambleario, sin incidentes destacados, con un goteo constante de personas que se suman a las actividades. La Puerta del Sol vuelve a ser epicentro de una reivindicación que trasciende el caso concreto y apunta al corazón del modelo de vivienda.
En un contexto de precios al alza y desahucios que no cesan, la acampada se ha convertido en un pulso al Gobierno. Los manifestantes saben que el tiempo juega en su contra, pero confían en que la presión social fuerce una salida. “No nos vamos. El martes queremos el decreto Maricarmen y contratos indefinidos de alquiler”, insisten. La plaza, una vez más, espera respuesta.