La incertidumbre rodea la crisis migratoria: el Gobierno admite que es “imposible” cuantificar a los migrantes en Ceuta pero confirma 4.000 retornos

**Introducción**

El caos migratorio que golpea a la ciudad autónoma de Ceuta ha entrado en una fase de absoluta indefinición. Mientras el Gobierno central reconoce abiertamente su incapacidad para cifrar cuántas personas permanecen aún en la ciudad, las cifras oficiales apuntan a un flujo constante de retornos que, desde el pasado 10 de agosto, ya alcanza las 4.000 personas.

La falta de datos fiables no hace sino alimentar la alarma social y la sensación de descontrol en una frontera que se ha convertido en el epicentro de la presión migratoria sobre España. **Desarrollo**

El anuncio gubernamental ha caído como un jarro de agua fría.

Según fuentes del Ejecutivo, resulta materialmente imposible ofrecer una estimación precisa del número de migrantes que permanecen en estos momentos en las calles, centros de acogida y alrededores de Ceuta. Esta declaración, lejos de tranquilizar, evidencia la magnitud de una emergencia que ha desbordado los protocolos habituales de gestión.

Sin embargo, el dato que sí manejan con aparente solvencia las autoridades es el de los retornos. Desde la fecha señalada, 4.000 personas han sido devueltas a Marruecos en el marco de los acuerdos bilaterales y de los operativos de repatriación exprés que se han reactivado en las últimas semanas.

Esta dualidad es reveladora: mientras que el ministerio presume de una cifra redonda en cuanto a expulsiones, se declara en bancarrota estadística para cuantificar el problema residual. ¿Cómo es posible saber cuántos han salido, pero no cuántos permanecen dentro?

La realidad sobre el terreno muestra a cientos de personas en situación de limbo, muchas de ellas menores no acompañados que saturan los recursos de la ciudad. Cada retorno que se anuncia parece compensado por nuevas llegadas, lo que sugiere que el problema no es una simple oleada puntual, sino una presión estructural constante con la que Ceuta, España y Europa tendrán que lidiar mucho tiempo después de que los focos de la actualidad se apaguen.

**Cierre**

Esta crisis no es un episodio aislado, sino el síntoma de una dinámica geopolítica de fondo: la frontera sur sigue siendo la llave de entrada para miles de personas que huyen de contextos de precariedad extrema en el continente africano. La estrategia del Gobierno, basada en la inmediatez de los retornos y en un discurso de "normalidad", se topa con la evidencia de una realidad fragmentaria que no se puede simplemente cifrar.

Mientras no exista un abordaje integral que combine seguridad fronteriza, cooperación con Marruecos y una política migratoria europea coherente, Ceuta seguirá siendo un polvorín donde el silencio de las cifras será, paradójicamente, el dato más elocuente de todos.

Publicado por HPD Soluciones Integrales.