# El Ejecutivo se enreda en la crisis con Marruecos: Sánchez ajusta el discurso mientras el PP denuncia “debilidad y miedo”

**La presión interna y externa obliga al presidente a matizar su posición ante Rabat, en un momento de máxima tensión diplomática y con los socios de investidura mostrando su malestar.**

La política exterior del Gobierno hacia Marruecos ha entrado en una espiral de difícil gestión. El presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, se ha visto forzado a modular ligeramente su discurso sobre las relaciones bilaterales con el Reino alauí después de que las pruebas aportadas por los cuerpos policiales hayan generado un notable malestar en el seno de la coalición y entre sus aliados parlamentarios habituales.

Este movimiento, aunque sutil, no ha pasado desapercibido para el principal partido de la oposición. El Partido Popular ha cargado duramente contra el presidente, señalando que la decisión de mantener en secreto la convocatoria de la embajadora marroquí ante el Ministerio de Asuntos Exteriores es un reflejo inequívoco de la situación real en la que se encuentra el Gobierno.

Los populares consideran que esta opacidad demuestra la "debilidad y el miedo" de Sánchez a la hora de afrontar un asunto de máxima sensibilidad para los intereses nacionales, y han exigido una explicación pública sobre los motivos que han llevado al Ejecutivo a actuar de manera tan cautelosa ante lo que consideran una intromisión en los asuntos internos del país. El escenario se antoja especialmente complejo para un Ejecutivo que debe equilibrar las demandas de sus socios de investidura -que reclaman una posición mucho más firme y contundente ante Marruecos- con las necesidades de mantener unas relaciones diplomáticas fluidas con un socio estratégico fundamental en materia migratoria, antiterrorista y comercial.

Los datos apuntan a que la presión de los socios parlamentarios ha ejercido un papel determinante en el reciente cambio de tono de Sánchez, aunque desde el Ejecutivo se niega que se haya producido una rectificación sustancial y se insiste en la estabilidad de la relación bilateral. Las últimas revelaciones conocidas en sede judicial han situado el foco en posibles injerencias marroquíes en asuntos que afectan directamente a la seguridad nacional, lo que ha elevado el tono del debate político y ha colocado a la diplomacia española en una posición extremadamente delicada.

Con un calendario electoral cada vez más cercano en el horizonte, el presidente queda atrapado entre las exigencias de sus aliados y la presión de una oposición que busca explotar cualquier signo de debilidad. La encrucijada marroquí se consolida así como uno de los mayores desafíos políticos de la legislatura, sin que se vislumbre por el momento una salida clara que permita al Gobierno sortear esta crisis con garantías.

Un escenario de desgaste que amenaza con erosionar la ya frágil estabilidad del bloque en el poder.

Publicado por HPD Soluciones Integrales.