La doble faz de la violencia: descifrándose a los asesinos de mujeres sin antecedentes aparentes

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“La fachada de tranquilidad: descubre cómo los agresores de género ocultan su verdadera naturaleza detrás de una apariencia inofensiva.”

La doble faz de la violencia: descifrándose a los asesinos de mujeres sin antecedentes aparentes

La reciente muerte de Esmeralda Moronta, ultimada por su expareja en la cercanía de una unidad de atención a víctimas de violencia de género en Santo Domingo Este, ha dejado a su familia y amigos en shock. Según la hermana de la víctima, Ámbar Moronta, nunca sospecharon que el hombre fuera agresivo, lo que plantea preguntas sobre la forma en que se percibe la violencia en las relaciones.

La psicóloga clínica Angelina Sosa explica que en muchos casos de feminicidios, los agresores suelen proyectar una imagen tranquila y no violenta ante familiares y personas cercanas, mientras ejercen conductas agresivas dentro del hogar. Esto se debe a que, culturalmente, muchas personas solo identifican la violencia cuando es física, dejando de lado otras manifestaciones como la violencia psicológica o emocional.

La especialista destaca que este tipo de conductas suelen pasar desapercibidas porque las personas entienden que la violencia es algo negativo y condenable socialmente, por lo que muchos agresores evitan mostrar esos comportamientos en público. "Las personas conocen que el comportamiento violento es condenado, y por ende tienden a no mostrar esa conducta en público porque son conscientes de lo que están haciendo", sostiene Sosa.

La afecto juega un papel importante en la dificultad para detectar señales de peligro dentro de una relación. "Cuando tú tienes un afecto positivo hacia la otra persona, no lo percibe como amenazante, ni lo percibe como que va a pasar algo malo", afirma Sosa. La especialista también destaca que muchos agresores presentan rasgos de personalidad antisocial y poca capacidad para manejar conflictos, recurriendo a la violencia como forma de resolver problemas.

El caso de Esmeralda Moronta es solo uno de los muchos feminicidios que han ocurrido en el país en el primer trimestre del año. Según los registros, al menos 22 feminicidios marcaron este período, algunos de ellos bajo el patrón repetitivo de homicida-suicida. La noche del domingo 10 de mayo, Rómulo Rafael Almánzar ultimó a tiros a la mujer con la que presuntamente mantenía una relación extramatrimonial y posteriormente se suicidó, en un hecho ocurrido en la comunidad de Ojo de Agua, municipio de Salcedo, provincia Hermanas Mirabal.

La psicóloga Sosa hace un llamado a las mujeres que se sientan amenazadas a no guardar silencio y buscar apoyo en familiares, amistades y autoridades. "Si usted se siente amenazada o que su vida corre peligro, además de ir a la fiscalía, que lo hizo muy bien, no se quede callada", expresa. La especialista también destaca que muchas víctimas sienten vergüenza de hablar sobre la violencia que sufren, por lo que terminan enfrentando la situación en soledad.

La violencia contra las mujeres es un problema grave que requiere una respuesta inmediata y efectiva. Es importante que las autoridades y la sociedad en general trabajen para prevenir y erradicar esta forma de violencia. La psicóloga Sosa enfatiza que la clave para detener la violencia es que las víctimas se sientan escuchadas y apoyadas, y que se les brinde acceso a recursos y servicios que les permitan salir de la situación de violencia.

Fuente original: consultar publicación original.

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