Ingresos fiscales por turismo se disparan 200% en República Dominicana en 10 años
Turismo dispara recaudación fiscal: RD$45,000 millones en 10 años. El economista Nassim Alemany revela el impacto récord del sector en las finanzas públicas. 🇩🇴
La recaudación fiscal vinculada al turismo dominicano se ha triplicado en la última década, al pasar de unos RD$15,000 millones a más de RD$45,000 millones el año pasado, según reveló el economista Nassim Alemany. El dato, presentado durante un análisis del sector, evidencia el creciente peso de la actividad turística en las finanzas públicas del país.
Este salto de aproximadamente un 200% en diez años no es un fenómeno aislado. Responde a una combinación de factores que incluyen la expansión sostenida de la llegada de visitantes extranjeros —que ha convertido a República Dominicana en uno de los destinos más visitados del Caribe— y una mejora progresiva en la eficiencia de los mecanismos de cobro asociados a la industria, desde tasas aeroportuarias hasta impuestos hoteleros y cargos por servicios turísticos.
El incremento refleja tanto la expansión de la llegada de visitantes como la mejora en la eficiencia de los mecanismos de cobro asociados a la industria. Para el lector común, esto se traduce en un impacto concreto: más recursos disponibles para financiar programas estatales en áreas como salud, educación e infraestructura, sin que necesariamente haya implicado un aumento directo de la carga impositiva sobre el ciudadano promedio.
Alemany destacó que este crecimiento sostenido posiciona al turismo como uno de los motores clave de la economía nacional, con un impacto directo en la generación de divisas y en la recaudación que financia programas estatales. Este rol estratégico cobra mayor relevancia en un contexto donde las remesas y las zonas francas también aportan divisas, pero ninguna ha mostrado un dinamismo fiscal tan acelerado como el sector turístico en el período analizado.
El economista subrayó que, pese a los avances, aún existen oportunidades para optimizar la contribución fiscal del sector, especialmente en áreas como la formalización de negocios informales y la diversificación de los servicios gravados. Este señalamiento apunta a un desafío estructural: buena parte de la oferta turística complementaria —pequeños restaurantes, transporte local, guías independientes y alquileres vacacionales informales— aún opera al margen de los registros fiscales, lo que representa una base potencial de ingresos que el Estado aún no aprovecha plenamente.
De cara al futuro, conviene observar tres elementos clave: la evolución de la ocupación hotelera y el gasto promedio por visitante, las políticas de formalización que implemente la administración tributaria, y la capacidad del país para diversificar su oferta más allá del modelo de sol y playa, lo que podría ampliar aún más la base gravable sin necesidad de aumentar tasas. La trayectoria de los próximos años dependerá tanto del contexto internacional como de las decisiones domésticas en materia de competitividad y eficiencia recaudatoria.
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