Europa bajo asedio: incendios forestales obligan a evacuar a cientos de miles
El continente europeo enfrenta una de las peores crisis ambientales del verano. Una oleada de incendios forestales de rápida propagación ha forzado la evacuación de cientos de miles de personas en al menos cinco países, mientras los bomberos luchan contrarreloj para contener las llamas alimentadas por temperaturas récord y vientos extremos.
**Desastre sin precedentes**
Según los últimos reportes de las autoridades locales, más de 300.000 personas han sido evacuadas solo en el sur de Francia, donde el fuego ha arrasado más de 60.000 hectáreas de bosque en menos de 72 horas. En la región de Gironde, conocida por sus viñedos, las llamas han destruido cientos de hogares y obligado al cierre de autopistas y líneas ferroviarias.
En España, incendios simultáneos en Extremadura y Castilla y León han dejado al menos 12 muertos y 45.000 evacuados, según datos de la Unidad Militar de Emergencias. Portugal, por su parte, reporta más de 20 focos activos, el más grave en el distrito de Coimbra, donde el humo ha alcanzado niveles tóxicos en zonas residenciales.
El calor extremo es el principal detonante. Este lunes, varias capitales europeas superaron los 44°C, un récord histórico para julio.
Científicos del servicio climático Copernicus advierten que la ola de calor actual es “estadísticamente excepcional” y que eventos como este serán más frecuentes debido al cambio climático. En Grecia, el Gobierno ha declarado estado de emergencia en las islas de Corfú y Rodas, donde turistas y residentes fueron evacuados en botes tras el avance de las llamas.
**Entre el fuego y las agendas políticas**
Mientras Europa arde, al otro lado del Atlántico el Congreso de Estados Unidos debate un tema que parece menor en comparación: la permanencia del horario de verano (daylight saving time). Legisladores republicanos y demócratas han reabierto la discusión sobre si abolir el cambio de hora dos veces al año, una medida que impactaría en la economía y los hábitos de consumo, pero que contrasta con la urgencia climática del momento.
Críticos señalan que la atención política debería centrarse en financiar medidas de adaptación al cambio climático, no en ajustes horarios. **Un llamado a la acción global**
Los incendios en Europa no son un fenómeno aislado.
Canadá, Australia y el oeste de Estados Unidos también sufren temporadas de fuego cada vez más largas y destructivas. Organizaciones ecologistas han exigido a los gobiernos europeos un plan coordinado de prevención y reforestación, así como recortes más agresivos de emisiones de carbono.
Mientras las llamas siguen avanzando, la lección es clara: el tiempo para actuar no se ajusta con un cambio de reloj, sino con políticas urgentes que detengan la crisis climática.