El infierno en la península: España encabeza los incendios forestales en la UE durante el primer semestre
La temporada de incendios forestales ha comenzado con una crudeza inédita en España. Según los últimos registros oficiales del sistema europeo de vigilancia por satélite, el país se ha situado a la cabeza de la Unión Europea en incidencia de fuegos durante los primeros seis meses del año.
En pleno arranque del verano, agravado por una intensa ola de calor, las detecciones térmicas desde el espacio muestran un mapa nacional salpicado de focos activos que no dan tregua a los servicios de extinción. Los datos satelitales revelan una realidad alarmante: las comunidades autónomas del noroeste y el Mediterráneo concentran la mayor parte de los puntos calientes.
Galicia, Asturias, Cataluña y la Comunidad Valenciana registran decenas de focos simultáneos, muchos de ellos fuera de control. Las altas temperaturas, combinadas con la sequía acumulada y el viento, han creado condiciones propicias para la propagación rápida del fuego.
Solo en la última semana, los efectivos de emergencia han tenido que desplegarse en más de una veintena de incendios de nivel 1 y 2, algunos con amenaza a núcleos urbanos. La comparativa con el mismo período del año anterior es demoledora.
Mientras que en 2025 los incendios se concentraron en los meses de julio y agosto, este año el repunte comenzó en mayo, adelantándose varias semanas. Los expertos señalan que el cambio climático está alargando la temporada de riesgo y aumentando la virulencia de los siniestros.
Además, la falta de lluvias en primavera ha dejado los montes convertidos en polvorines, con una vegetación seca que arde con facilidad. El contexto es especialmente preocupante para los ecosistemas y las poblaciones rurales.
Cada incendio no solo arrasa miles de hectáreas de bosque y matorral, sino que también libera toneladas de CO₂ a la atmósfera, erosiona el suelo y destruye hábitats protegidos. Las administraciones han activado todos los medios disponibles, incluyendo brigadas helitransportadas y unidades militares de la UME, pero la capacidad de respuesta se ve desbordada por la simultaneidad de los siniestros.
Frente a este panorama, las organizaciones ecologistas reclaman un plan nacional de prevención que incluya más cortafuegos, pastoreo controlado y restricciones a actividades de alto riesgo en días de alerta máxima. Mientras tanto, el cielo de la península sigue cubierto de humo, y los termómetros no dan tregua.
España arde, y las llamas no entienden de fronteras ni de calendarios.