El Ministerio de Educación avala clases sin internet: la nueva medida que transforma las aulas dominicanas
Educación Digital sin brechas: el MINERD oficializa la enseñanza de pensamiento computacional e IA, valorando las prácticas actuales de los docentes, incluso…
El Ministerio de Educación oficializó la Estrategia Nacional de Educación Digital con énfasis en pensamiento computacional e inteligencia artificial, mediante la Ordenanza 01-2026, que reconoce como punto de partida las prácticas pedagógicas que los docentes ya realizan en las aulas, incluso en centros sin conectividad. La norma, firmada el 9 de junio por el Consejo Nacional de Educación, establece que el pensamiento computacional es una forma de razonar —descomponer problemas, identificar patrones, secuenciar pasos y verificar resultados— que no depende del uso de computadoras ni de lenguajes de programación.
Esta distinción resulta clave para el contexto dominicano, donde la brecha digital sigue siendo una realidad en gran parte del territorio. Al desvincular el pensamiento computacional de la infraestructura tecnológica, la ordenanza abre la puerta a que maestros de escuelas rurales o de zonas marginadas puedan aplicar estos principios sin necesidad de equipos sofisticados. Actividades cotidianas como explicar la preparación de un sancocho para enseñar secuencia lógica, o corregir errores en la pizarra, entran dentro del marco de la estrategia, lo que convierte la medida en un reconocimiento explícito del trabajo docente que ya ocurre en las aulas.
La ordenanza no modifica la estructura curricular ni la carga horaria, lo que sugiere una intención de integrar estas competencias de manera transversal en lugar de añadir nuevas asignaturas. Este enfoque busca evitar la saturación de contenidos y aprovechar las dinámicas existentes. No obstante, el éxito dependerá de la formación docente: enseñar a razonar de manera computacional requiere un cambio de metodología que no se logra con una simple circular, sino con acompañamiento pedagógico sostenido y recursos didácticos adecuados.
Un aspecto particularmente relevante es la protección explícita del rol humano en la toma de decisiones educativas. La norma prohíbe que los sistemas de inteligencia artificial decidan calificaciones, promociones o medidas disciplinarias sin mediación humana significativa. También restringe la vigilancia invasiva y exige que toda plataforma educativa pase una evaluación de pertinencia pedagógica y ética antes de ingresar al sistema. El artículo 24, titulado "Protección de la función docente", establece que la tecnología tendrá carácter de apoyo y no sustituirá el juicio pedagógico del profesional, un principio que tranquiliza a los maestros ante el avance acelerado de herramientas automatizadas.
La estrategia contempla tres fases de implementación, rutas diferenciadas para centros con baja conectividad y comisiones de seguimiento con informes trimestrales. Este diseño sugiere una planificación a mediano plazo que reconoce las disparidades entre regiones. Sin embargo, el desafío operativo persiste: garantizar energía eléctrica estable, formación remunerada dentro de la jornada y acompañamiento que llegue hasta los distritos más remotos. La norma, por sí sola, no resuelve estas carencias estructurales que históricamente han limitado la calidad educativa en el país.
Para los padres y la comunidad educativa, la medida representa una señal de que la transformación digital no se limitará a la compra de dispositivos, sino que busca desarrollar habilidades de pensamiento crítico y resolución de problemas. En un mercado laboral cada vez más automatizado, estas competencias resultan fundamentales. Lo que conviene observar en los próximos meses es cómo se materializa la formación docente, la rapidez con que se instalan las comisiones de seguimiento y si los informes trimestrales incluyen datos verificables sobre avances reales en las aulas, más allá de la emisión de documentos oficiales.
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