San Juan florece: cosecha récord impulsa la economía local

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Abundancia que no rinde: San Juan, el Granero del Sur, produce riqueza que no se traduce en empleo ni ingresos. Descubre el reto de su productividad.

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San Juan enfrenta un desafío singular en el panorama dominicano: no lidia con la escasez, sino con el reto de ordenar su abundancia. Este valle fértil, con una tradición agrícola de siglos y una infraestructura en expansión, produce riqueza que no siempre se traduce en ingresos y empleos proporcionales para sus 244,667 habitantes, según el Censo Nacional de 2022.

La provincia, conocida como el Granero del Sur, concentra el 35% de su población activa en la agricultura, cinco veces más que el promedio nacional. Solo para la temporada de 2023 se proyectó la siembra de más de 140,000 tareas de habichuelas. Sin embargo, esta especialización expone una vulnerabilidad estructural: la dependencia de productos primarios sujetos al clima, las plagas y las fluctuaciones de precios, mientras los eslabones más rentables de la cadena de valor permanecen fuera del territorio.

El salto hacia la productividad requiere medir el éxito no solo en quintales por tarea, sino en ingreso neto, pérdidas evitadas y valor retenido. La habichuela clasificada y empacada bajo una identidad territorial, el maíz transformado en alimento animal o la cebolla almacenada para aprovechar mejores condiciones de mercado son ejemplos de cómo la agregación de valor puede cambiar la ecuación económica. Pero el factor determinante es el agua: el principal capital productivo del valle, cuya gestión eficiente —medida en valor generado por metro cúbico— define la seguridad agrícola y el desarrollo sostenible.

La diversificación ya muestra señales prometedoras: un proyecto de uvas sin semillas en Pedro Corto sobre 250 tareas, un parque de zona franca con 1,200 empleos directos y RD$325 millones en inversiones, y el Aeropuerto Doméstico Granero del Sur con más de RD$580 millones. El verdadero desafío es integrar estas iniciativas en una visión común que combine agricultura tradicional, agroindustria, manufactura y conectividad, sin comprometer los recursos que sostienen la vida y la economía provincial. San Juan ya demostró que sabe producir; su próximo paso es convertir su abundancia en prosperidad compartida y duradera.

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