El calor extremo asfixia los cultivos dominicanos y dispara las alertas en el campo

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Noches más cálidas amenazan silenciosamente los cultivos dominicanos. Experto revela cómo el calor nocturno impide la recuperación de las plantas y reduce la…

El calor extremo asfixia los cultivos dominicanos y dispara las alertas en el campo

El calentamiento nocturno se ha convertido en una amenaza silenciosa para la productividad agrícola dominicana, según advirtió el meteorólogo Saddan Font Frías durante el simposio “Cambio Climático e Impacto en los Cultivos Agrícolas en República Dominicana”. El especialista alertó que el problema no se limita a las temperaturas máximas del día, sino que el incremento de las mínimas nocturnas está reduciendo el período de recuperación de las plantas, lo que eleva su estrés térmico y golpea directamente su rendimiento.

Esta distinción es clave para entender la magnitud del desafío. Durante años, el debate público sobre el calor se ha centrado en las olas de calor diurnas, pero la evidencia científica señala que las noches más cálidas impiden que los cultivos “descansen” y reparen el daño celular causado por la radiación solar. Sin ese respiro, procesos vitales como la fotosíntesis y la absorción de nutrientes se ven comprometidos, lo que se traduce en mermas de producción que eventualmente llegan a los precios que pagan los consumidores.

El calor extremo asfixia los cultivos dominicanos y dispara las alertas en el campo
El calor extremo asfixia los cultivos dominicanos y dispara las alertas en el campo

Para el sector agrícola dominicano, esta realidad no es un escenario futuro sino una presión presente. Cultivos sensibles como el arroz, el plátano, el cacao y diversos rubros de horticultura son particularmente vulnerables a las variaciones térmicas. Una planta que enfrenta estrés térmico nocturno no solo produce menos, sino que también puede volverse más susceptible a plagas y enfermedades, encadenando pérdidas que afectan tanto a grandes productores como a pequeños agricultores de subsistencia.

El llamado de Font Frías a una adaptación urgente de los sistemas de producción no es menor. Implica repensar desde los calendarios de siembra hasta las técnicas de riego y el manejo de sombra en los cultivos. También plantea la necesidad de que las políticas públicas agrarias incorporen la variable climática como un criterio central en la planificación, de modo que las inversiones en el campo sean resilientes a un entorno que ya no es estable.

El contexto es ineludible: el cambio climático está intensificando los eventos extremos en el Caribe, y República Dominicana no es la excepción. Sequías prolongadas, lluvias torrenciales y temperaturas récord se alternan con mayor frecuencia, poniendo a prueba la capacidad de respuesta del sector. La seguridad alimentaria del país depende de que estas alertas científicas se traduzcan en acciones concretas, tanto en el corto plazo para mitigar pérdidas, como en el largo plazo para transformar la agricultura hacia modelos más resistentes al calor.

Lo que conviene observar en los próximos meses es si las autoridades agrarias y los gremios de productores asumen estas recomendaciones con la urgencia que ameritan. La adaptación no es un lujo, sino una condición para sostener la producción local y evitar que el impacto climático se traslade con más fuerza a la canasta básica de los dominicanos.

Fuente original: consultar publicación original.

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