Día de la Ciencia: la reflexión de Eduardo Galeano sobre el conocimiento y el poder
“¿Priorizamos la belleza o la salud? Descubre la sorprendente realidad detrás de las prioridades médicas contemporáneas.”
Hace algunos años, un breve texto de Eduardo Galeano llamó la atención por su tono irónico y su capacidad para resumir, con agudeza, ciertas contradicciones de la medicina contemporánea. El pasaje forma parte de Los Hijos de los Días y gira en torno a una idea que el autor formula con su estilo característico: “cada día nace una historia, porque estamos hechos de átomos, pero también de historias”.
En ese mismo fragmento, Galeano recurre a una observación atribuida al médico brasileño Drauzio Varella, quien sostuvo que el mundo destina cinco veces menos recursos a la cura del mal de Alzheimer que a los estímulos para la sexualidad masculina y a los silicones para la belleza femenina. La comparación pone el foco en el reparto desigual de las prioridades económicas y sanitarias.
La cita, además de su carga crítica, funciona como una advertencia sobre el rumbo de ciertas decisiones sociales vinculadas a la salud. Varella planteó una proyección provocadora: “De aquí a unos años, tendremos viejas de tetas grandes y viejos de penes duros, pero ninguno de ellos recordará para qué sirven”.
Más allá del tono mordaz, el planteamiento invita a reflexionar sobre la distancia entre la inversión en tratamientos de enfermedades neurodegenerativas y el gasto orientado a la estética o al rendimiento sexual. El contraste, expuesto con ironía, sigue siendo vigente como retrato de prioridades discutibles en el ámbito médico y comercial.
La fuerza del texto de Galeano reside precisamente en esa mezcla de humor, crítica y observación social. En pocas líneas, el autor uruguayo logra condensar una denuncia sobre el desequilibrio entre necesidades sanitarias esenciales y mercados que reciben una atención mucho mayor.
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