Apple aprovecha la crisis de la RAM para golpear al portátil barato con Windows y ganar terreno en el mercado…
“Descubre por qué el MacBook neo revoluciona el mercado de portátiles asequibles con su combinación imbatible de autonomía, fluidez y diseño de alta gama, ¡a…
Apple ha encontrado en el MacBook neo la pieza que le faltaba para entrar de lleno en el segmento de los portátiles asequibles, un terreno en el que Windows llevaba años dominando con comodidad. Con un precio de 699 euros, el equipo se ha posicionado como una opción muy atractiva para estudiantes o para quienes necesitan un segundo ordenador, gracias a una combinación poco habitual en su rango: buena autonomía, fluidez del sistema y una construcción muy por encima de la media.
El éxito inicial ha sido tan fuerte que, según Mark Gurman, Apple habría pasado de una previsión de entre cinco y seis millones de unidades a un objetivo de 10 millones. La reacción interna en Cupertino refleja que la acogida del portátil ha superado las expectativas, hasta el punto de obligar a la compañía a replantearse cómo sostener la producción sin comprometer la rentabilidad del modelo.
La clave del MacBook neo está en el uso del A18 Pro, el chip del iPhone 16 Pro, aunque en este portátil llega con una configuración recortada: en lugar de seis núcleos de GPU, integra cinco. Apple habría aprovechado excedentes de estos procesadores para dar forma al equipo, una solución que permitió lanzar un portátil barato con un coste de fabricación especialmente contenido. El problema es que ese stock no es infinito y la compañía debe decidir ahora si deja que se agote o si encarga a TSMC una nueva remesa.
Ese segundo escenario tiene una consecuencia directa: fabricar más A18 Pro ya no sería tan barato como reutilizar inventario disponible, lo que reduciría de forma notable el margen por unidad vendida. Además, la presión sobre los costes no se limita a los chips. La memoria y el aluminio también encarecen la producción, en un contexto en el que la crisis de componentes está alterando los planes de buena parte de la industria tecnológica.
Ante ese panorama, Apple baraja ajustes comerciales para proteger el producto. Una posibilidad sería eliminar la versión básica de 256 GB y dejar como entrada la variante de 512 GB por 799 euros. La otra opción consistiría en subir el precio de ambas configuraciones, acompañando el cambio con algún incentivo, como almacenamiento en la nube gratuito durante un tiempo limitado, una estrategia ya conocida en el mercado del PC.
El caso del MacBook neo ilustra hasta qué punto una propuesta bien ajustada al precio puede convertirse en un problema logístico cuando la demanda despega. En un mercado tensionado por la escasez de memoria y el encarecimiento de los componentes, el usuario termina asumiendo el impacto final, ya sea en forma de subidas de precio o de menor disponibilidad. Apple, que ha encontrado una fórmula muy competitiva, se enfrenta ahora al reto de mantenerla sin que deje de ser rentable.
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