Agricultura y Unphu destinan RD$23.7 millones a becas para impulsar el relevo generacional en el campo…
RD$23.7 millones para becar a 30 jóvenes en Ingeniería Agronómica: el acuerdo Agricultura-UNPHU que impulsará la modernización del campo dominicano.
El Ministerio de Agricultura y la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU) firmaron un convenio estratégico que destinará RD$23.7 millones en cuatro años para becar a 30 jóvenes en Ingeniería Agronómica, con el objetivo de formar el talento especializado que requiere la modernización del agro dominicano. El acuerdo, rubricado por ambas instituciones, busca responder a la creciente demanda de profesionales capacitados en técnicas de producción sostenible y manejo de cultivos de alto rendimiento.
La inversión, que se ejecutará en un horizonte de cuatro años, cubrirá la matrícula completa, los materiales académicos y programas de pasantías en fincas experimentales, según detallaron fuentes oficiales. Este componente práctico resulta clave en un sector donde la transferencia tecnológica y la aplicación de conocimientos en campo son tan determinantes como la formación teórica. Los becarios no solo recibirán instrucción en aulas, sino que tendrán contacto directo con sistemas productivos reales, lo que facilita su inserción laboral al momento de graduarse.
La iniciativa prioriza a bachilleres de zonas rurales con vocación agrícola, un segmento tradicionalmente subrepresentado en la educación superior dominicana. Con esta selección, las instituciones buscan que el conocimiento regrese a las comunidades de origen de los estudiantes, generando un efecto multiplicador en las economías locales. Para muchos jóvenes de estas áreas, el acceso a una carrera universitaria de calidad sigue siendo una barrera económica significativa, y programas como este contribuyen a democratizar las oportunidades de formación profesional.
Este esfuerzo se enmarca en el Plan de Desarrollo Agropecuario 2020-2030, que proyecta incorporar más de 5,000 técnicos y agrónomos al sistema productivo nacional para elevar la competitividad del sector. La meta evidencia una brecha estructural que el país arrastra desde hace décadas: el envejecimiento de la fuerza laboral agrícola y la limitada atracción de jóvenes hacia carreras vinculadas al campo. Sin un relevo generacional sostenido, resulta difícil impulsar la adopción de tecnologías modernas, prácticas de agricultura de precisión o sistemas de riego eficiente que demanda la producción a gran escala.
Los primeros beneficiarios iniciarán sus estudios en el próximo semestre académico, y se espera que al graduarse se integren a programas de extensión agrícola y proyectos de innovación tecnológica impulsados por el Ministerio. Esta articulación entre el sector público y la academia constituye un modelo que otros países de la región han utilizado con éxito para modernizar sus cadenas productivas. En el caso dominicano, la alianza también responde a una necesidad puntual: cerrar la brecha de especialistas que afecta la productividad en rubros clave como arroz, plátano y vegetales orientales, cultivos de alta importancia para la seguridad alimentaria y las exportaciones nacionales.
Los resultados de este convenio deberán medirse no solo en la cantidad de profesionales graduados, sino en su capacidad para incidir en la productividad real del campo. Será pertinente observar cómo se distribuyen las becas entre las distintas regiones, qué mecanismos de seguimiento académico se implementan y si las pasantías logran vincular a los estudiantes con los programas de asistencia técnica que ejecuta el Ministerio. La continuidad de esta política dependerá de los resultados que muestren los primeros cohortes y del impacto que logren generar en las comunidades donde se inserten laboralmente.
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