RD cierra la brecha económica con la región impulsada por la banca digital
RD reduce brecha de inclusión financiera: de 16 a menos de 5 puntos vs. Latinoamérica en 3 años. Digitalización y políticas impulsan el avance.
República Dominicana ha logrado en solo tres años un avance sin precedentes en su camino hacia la inclusión financiera, reduciendo de forma drástica la distancia que la separaba del promedio de América Latina. Según el Global Findex 2025 del Banco Mundial, la brecha pasó de casi 16 puntos porcentuales en 2021 a menos de 5 en 2024, un salto que refleja el impacto de la digitalización y de las políticas públicas orientadas a bancarizar a la población.
El informe global, considerado la referencia más completa sobre acceso a servicios financieros en el mundo, revela que en 2021 solo el 51.3% de los adultos dominicanos poseía una cuenta financiera o móvil, frente al 67.1% regional. Para 2024, el indicador local escaló a 64.8%, mientras que el promedio de América Latina alcanzó 69.7%. Este avance de 13.5 puntos porcentuales en tres años no solo supera el ritmo de crecimiento regional, sino que evidencia un cambio estructural en la manera en que los dominicanos interactúan con el sistema financiero.

Detrás de este progreso se encuentran factores como la expansión de las plataformas de banca móvil, el aumento en la penetración de internet y telefonía celular, y las iniciativas del Banco Central y de entidades reguladoras para fomentar la formalización financiera. La pandemia de COVID-19 actuó como un catalizador, acelerando la adopción de canales digitales que hoy se han convertido en la puerta de entrada preferida para millones de personas que antes dependían exclusivamente del efectivo o de servicios informales.
Para el ciudadano común, este avance se traduce en beneficios concretos: mayor facilidad para recibir remesas, acceso a créditos formales, ahorro seguro y la posibilidad de realizar transacciones sin necesidad de desplazarse a una sucursal bancaria. En un país donde las remesas familiares representan un pilar de la economía, la inclusión financiera digital no es un lujo, sino una herramienta de estabilidad y de movilidad económica para los hogares de menores ingresos.
Sin embargo, el informe también deja claro que persiste un margen de mejora. La diferencia de 4.9 puntos porcentuales con el promedio regional indica que aún hay sectores de la población, especialmente en zonas rurales y entre adultos mayores, que no han sido alcanzados por los servicios financieros formales. Las barreras de confianza, educación financiera y acceso a tecnología siguen siendo desafíos pendientes que requieren atención sostenida.
La tendencia, no obstante, es alentadora. Si República Dominicana mantiene el ritmo de crecimiento observado entre 2021 y 2024, podría igualar o incluso superar la media latinoamericana en los próximos años. La clave estará en consolidar los avances digitales, ampliar la cobertura en áreas desatendidas y garantizar que la inclusión financiera no se limite a la apertura de cuentas, sino que se traduzca en un uso activo y beneficioso de los servicios disponibles. El país ha demostrado que la brecha se puede cerrar; ahora el reto es que ese progreso llegue a todos por igual.
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