Yulenny García impulsa su negocio de belleza en el Bronx y conquista el mundo emprendedor

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Conoce la inspiradora historia de Yulenny García, ‘Muñeca Nails’, y su ascenso en el mundo de la belleza

Yulenny García impulsa su emprendimiento de belleza en el Bronx y conquista nuevos clientes

La dominicana Yulenny García, conocida en el sector de la belleza como “Muñeca Nails”, llegó a Estados Unidos en 2014 con 21 años y con una meta clara: abrirse camino en el mundo de las uñas. Su trayectoria, recogida por The New York Times, muestra cómo pasó de buscar una oportunidad laboral a consolidar un negocio propio en el Bronx, donde identificó rápidamente que la estética tenía una demanda constante de clientela.

Según el reportaje, en apenas dos años completó estudios de cosmetología y empezó a trabajar en un salón. Más adelante, en 2018, dio el paso de emprender por su cuenta con la apertura de Muñeca Nails. Con el tiempo, amplió su proyecto con un segundo local que incorporó servicios de peluquería y maquillaje, aunque la pandemia impidió la gran inauguración que había planificado. Aun así, sus negocios lograron mantenerse en funcionamiento.

“Las clientas me dieron fortaleza para yo seguir adelante”, afirmó García, que hoy tiene 33 años, durante una entrevista en su salón, donde estaba acompañada por su hija. Entre su clientela figura Ana Santana, quien destacó tanto la calidad del trabajo como el trato cercano que recibe en el establecimiento. “Todos los que la ven le dicen que la técnica de sus uñas es muy buena”, señaló Santana, al tiempo que describió a García como una persona divertida y acogedora.

El reconocimiento internacional llegó cuando Marc Jacobs se convirtió en uno de sus clientes habituales, de acuerdo con The New York Times. El diseñador comenzó a trabajar con ella hace unos dos años y sus creaciones, cada vez más elaboradas, han aparecido en pasarelas y en eventos como la Met Gala. En una llamada telefónica citada por el diario, Jacobs la definió como “explosiva” y recordó que, pese a la barrera del idioma, lograron entenderse desde el principio.

“Ella hablaba muy poco inglés y yo aún menos español, pero nos las arreglamos para que así fuera y nos pusimos de acuerdo”, dijo el diseñador. También aseguró que conectaron de inmediato y que la relación profesional surgió con naturalidad. Las sesiones suelen celebrarse en la casa de Jacobs en Rye, Nueva York, y pueden prolongarse durante más de 10 horas, con un intercambio constante de ideas entre ambos.

García explicó que el proceso creativo exige una preparación intensa y una gran cantidad de materiales. “Es una locura”, comentó sobre su arsenal de productos, mientras Jacobs describió el trabajo como una experiencia artística y meditativa. Para la emprendedora dominicana, la relación con el diseñador es distinta a la que mantiene con otros clientes, porque él participa de forma muy precisa en cada detalle. Su historia, difundida por The New York Times, refleja el alcance del talento dominicano en la industria internacional de la belleza.

Fuente original: consultar publicación original.

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