SpaceX alza en EEUU una megaestructura de 116 metros con grúas de 400 toneladas y 24 frentes de obra
SpaceX levanta en Florida su Gigabay: una megaestructura de 116 metros para industrializar la reutilización de sus cohetes Starship.
SpaceX ha iniciado en Florida la construcción de una de sus infraestructuras terrestres más ambiciosas: la Gigabay, una megaestructura de 116 metros de altura y 75.700 metros cuadrados diseñada para integrar y reacondicionar sus cohetes Starship y Super Heavy. La instalación, que se levanta dentro del Kennedy Space Center, representa un paso decisivo en la estrategia de la compañía para convertir la reutilización de sus vehículos en un proceso industrial a gran escala, y no en una excepción logística.
El edificio, visible desde la ciudad de Titusville al otro lado del Indian River, contará con 24 zonas de trabajo simultáneo y grúas capaces de elevar hasta 400 toneladas estadounidenses. Su silueta evoca al histórico Vehicle Assembly Building (VAB) de la NASA, aunque será más bajo que ese coloso de la era Apolo. La comparación no es casual: ambas estructuras comparten un propósito central, servir como hangar de preparación para vehículos de gran envergadura, pero la Gigabay está pensada para un ritmo de operaciones mucho más frecuente y orientado a la reutilización rápida.
A diferencia de una fábrica completa, la Gigabay no ensamblará naves desde cero. Su función será la de un centro de integración y reacondicionamiento: recibir, montar, revisar y poner a punto los elementos del sistema Starship antes y después de cada misión. Con 1,32 millones de metros cúbicos de espacio interior, la estructura está diseñada para mover y elevar piezas que, en muchos casos, tienen el tamaño de un edificio de varios pisos. Eso exige una precisión logística extrema, ya que cada componente debe ser inspeccionado, reparado y verificado en condiciones controladas.
El plan operativo de SpaceX contempla transportar por barcaza desde Starbase, en Texas, los vehículos Starship y los propulsores Super Heavy ya terminados, para ir conformando una flota estable en la costa espacial de Florida. Este movimiento busca centralizar las operaciones de lanzamiento en el histórico complejo LC-39A, el mismo desde el que despegaron las misiones Apolo y los transbordadores espaciales. Sin embargo, la compañía aún debe superar un obstáculo regulatorio clave: la revisión ambiental que realiza la FAA para autorizar hasta 44 lanzamientos anuales desde esa plataforma, un proceso que no equivale a una licencia operativa automática y que sigue en curso.
Para el lector, la Gigabay es más que una obra de ingeniería: es la señal más clara de que SpaceX apuesta por un modelo de negocio donde la reutilización no sea un logro puntual, sino la norma. La capacidad de procesar múltiples vehículos en paralelo, con grúas de alta tonelaje y zonas de trabajo dedicadas, define el ritmo al que la compañía podrá sostener una cadencia de lanzamientos alta. La atención ahora se centra en dos frentes: la velocidad de construcción de la Gigabay y la resolución del permiso ambiental de la FAA, factores que determinarán si Florida se convierte en el nuevo epicentro del programa Starship o si Texas mantiene su liderazgo por más tiempo del previsto.
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