Explosivos contra la sequía: la insólita estrategia de Rumanía para salvar su central nuclear
Rumanía dinamita el Danubio para salvar su única nuclear ante la sequía extrema. ¿Hasta dónde llegarán?
Rumanía recurrió a explosivos en el lecho del Danubio para intentar mantener operativa su única central nuclear, Cernavodă, en medio de una severa sequía y una ola de calor que pusieron en jaque la producción eléctrica del país.
La operadora Nuclearelectrica detuvo de forma preventiva la Unidad 1 el pasado 28 de julio ante la caída del nivel del río, mientras que la Unidad 2, que aporta cerca de una quinta parte de la electricidad nacional junto con su gemela, seguía funcionando bajo vigilancia constante. El problema no era nuclear, sino de refrigeración: los reactores CANDU usan agua pesada en sus circuitos internos, pero dependen del caudal del Danubio para enfriar los condensadores de las turbinas. Con el río en mínimos históricos, la toma de agua dejó de disponer del flujo necesario para operar dentro de los márgenes de seguridad.
Para ganar tiempo, las fuerzas navales rumanas ejecutaron varias detonaciones controladas sobre la roca de Pârjoaia, una formación que obstaculizaba los trabajos en el cauce. Se emplearon 180 kg de explosivos para dislocar el obstáculo y permitir el dragado posterior. La siguiente fase del plan consistía en hundir cuatro barcazas cargadas con piedra para crear una barrera provisional que desviara más agua hacia el brazo del Danubio Viejo, que alimenta el sistema de canales de la central. Sin embargo, la maniobra tuvo que aplazarse por las condiciones del río, y el objetivo final era modesto: prolongar la actividad de la Unidad 2 durante unos días, no resolver la crisis hídrica.
La situación no era exclusiva de Rumanía. Hungría redujo la potencia de su central nuclear de Paks y Serbia operaba su principal hidroeléctrica al 20% de capacidad. Las altas temperaturas disparaban la demanda eléctrica mientras la sequía recortaba la generación hidroeléctrica y limitaba las importaciones desde países vecinos con problemas similares. La intervención en el Danubio, con su combinación de explosivos y barcazas hundidas, refleja la fragilidad de un sistema eléctrico que, incluso con una fuente estable como la nuclear, depende de un recurso tan básico como el agua.
Fuente original: consultar publicación original.