Mateo Pérez muere en ataque de guerrilleros en Colombia
“Un periodista asesinado en Colombia: ¿Cuándo cesará la inhumanidad en la caza de voces que buscan la verdad?”
“Dejen de ser inhumanos”, pidió Carlos Pérez, padre del periodista Mateo Pérez, tras el asesinato de su hijo mientras cubría la violencia de grupos armados en una zona minera y en disputa del departamento de Antioquia, en el noroeste de Colombia. El comunicador, vinculado al medio digital El Confidente de Yarumal, desapareció el martes durante una salida de reporteo en un área rural, en un contexto de fuerte deterioro de la seguridad a menos de un mes de las elecciones presidenciales.
El viernes, cuando las autoridades informaron que había sido hallado, su familia aún albergaba una mínima esperanza. “Cuando nos dijeron que ya lo habían encontrado guardaba la esperanza de que no fuera él, sino que fuera una equivocación”, relató su padre desde Medellín, capital del departamento donde ocurrió el crimen. Mateo Pérez estaba próximo a cumplir 25 años el 8 de junio y, según su familia, veía el periodismo como su gran vocación.
En una rueda de prensa celebrada el sábado, Carlos Pérez lanzó un mensaje directo a los responsables: “Que se pongan la mano en el corazón, que si es que no tienen familia. ¿Por qué le hacen daño a los que no les están haciendo daño? ¿Por qué le hacen daño a un pelado que va a hacer noticia, a sobresalir en el campo de las comunicaciones, y ellos lo callan?”. También advirtió que su hijo “terminó la vida sin empezarla” y que murió “por producir noticias”.
El presidente izquierdista Gustavo Petro atribuyó el asesinato a guerrilleros de una disidencia de las FARC que rechazó el acuerdo de paz de 2016. En esa misma región también opera el Clan del Golfo, considerado el mayor cartel de cocaína del país, lo que ha intensificado la disputa territorial y la presión sobre la población civil, incluidos los reporteros que trabajan en zonas controladas por actores armados.
El caso se suma a una crisis de seguridad que golpea al gobierno de Petro, a cuatro meses de dejar el poder, en medio de atentados, masacres de civiles, amenazas contra aspirantes presidenciales y ataques a la fuerza pública. El 21 de abril, el mandatario suspendió las negociaciones de paz con esa disidencia por incumplimientos, mientras desde septiembre su administración conversa en Catar con el Clan del Golfo, organización señalada como terrorista por Washington.
La ONU y la Defensoría del Pueblo condenaron el crimen en un país donde, según la ONG Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), al menos 170 periodistas han sido asesinados desde 1977. “Este es un mensaje para ustedes los periodistas, que no se vayan a convertir en Mateo”, advirtió el padre, al denunciar que la violencia armada sigue amenazando a quienes informan desde los territorios más expuestos.
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