Las plantas desarrollan un “escudo” natural contra el estrés ambiental gracias a su capacidad de aclimatación
Plantas contra el clima hostil: la aclimatación, su escudo invisible. Descubre cómo sobreviven al estrés extremo.
La aclimatación se ha convertido en la primera línea de defensa de las plantas ante un entorno cada vez más hostil, un proceso rápido que activa ajustes fisiológicos clave como el cierre de estomas y la reconfiguración del equilibrio interno del organismo vegetal, según explicó Carolina Salazar, especialista en fisiología vegetal y cambio climático.
Este mecanismo permite a las plantas responder de manera inmediata a condiciones adversas, como sequías prolongadas, temperaturas extremas o variaciones en la disponibilidad de luz. A diferencia de la adaptación genética, que requiere generaciones para manifestarse, la aclimatación opera en tiempo real, lo que la convierte en un recurso vital para la supervivencia de especies en ecosistemas sometidos a estrés constante.

El cierre de los estomas, por ejemplo, reduce la pérdida de agua durante episodios de estrés hídrico, un fenómeno cada vez más frecuente en regiones tropicales y subtropicales. Paralelamente, los ajustes internos ayudan a mantener la homeostasis celular, protegiendo las funciones metabólicas esenciales. Estos cambios, aunque temporales, son fundamentales para que la planta resista hasta que se produzcan adaptaciones genéticas a largo plazo.
Para el sector agrícola dominicano, esta información tiene implicaciones directas. Cultivos como el arroz, el plátano o el cacao, altamente sensibles a variaciones climáticas, dependen de esta capacidad para soportar episodios de calor extremo o déficit hídrico. Comprender los límites de la aclimatación puede ayudar a los productores a diseñar estrategias de manejo más resilientes, como la selección de variedades con mayor tolerancia o la implementación de sistemas de riego más eficientes.
La experta subrayó que comprender estos procesos es esencial para anticipar cómo los cultivos y ecosistemas naturales responderán al calentamiento global, un factor que intensifica la frecuencia e intensidad de los eventos climáticos extremos. En ese sentido, la investigación en fisiología vegetal no solo aporta conocimiento básico, sino que ofrece herramientas prácticas para la seguridad alimentaria y la conservación de la biodiversidad.
De cara al futuro, será clave observar cómo las plantas de importancia económica y ecológica responden a escenarios de estrés combinado —por ejemplo, sequía y altas temperaturas simultáneas—, así como identificar los umbrales más allá de los cuales la aclimatación deja de ser suficiente. Esa información permitirá a científicos y agricultores tomar decisiones más informadas ante un clima que ya no es estable.
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