La puja interna en el PRM: quién se quedará con el control del partido
La pugna por la candidatura presidencial del PRM en 2028 se define entre Collado y Mejía: estructuras, encuestas y poder territorial marcan el rumbo.
La contienda interna del Partido Revolucionario Moderno (PRM) se encamina hacia una polarización entre David Collado y Carolina Mejía, los dos nombres que concentran las principales estructuras y aspiraciones para la candidatura presidencial de 2028, aunque otros dirigentes mantienen sus proyectos. Collado, ministro de Turismo y mejor posicionado en las encuestas, cuenta con el respaldo de 14 senadores, 90 diputados, 90 alcaldes y 118 directores de distritos municipales, una estructura que lo consolida como un contendiente de peso. Mejía, actual alcaldesa de la capital, dispone de ocho senadores, 50 diputados, 120 alcaldes y 8,000 dirigentes, y despliega un intenso trabajo territorial para remontar en los sondeos y heredar el liderazgo del presidente Luis Abinader.
La dimensión de esas cifras no es un detalle menor. En la política dominicana, el control de alcaldías y direcciones distritales suele traducirse en capacidad de movilización territorial, acceso a recursos simbólicos y presencia cotidiana en las comunidades. Por eso, la disputa no se limita a quién aparece mejor en las encuestas, sino a quién logra articular una maquinaria capaz de sostener una candidatura en el tiempo. Collado exhibe una ventaja clara en el ámbito legislativo, con una bancada de senadores y diputados que supera ampliamente la de su contendiente principal. Mejía, en cambio, compensa esa desventaja con un mayor número de alcaldes y una red de dirigentes que, según el texto, alcanza los 8,000, lo que sugiere una apuesta por el trabajo de base como vía para revertir la diferencia en los sondeos.
El simbolismo de la pugna añade una capa de complejidad. Ambos representan los dos liderazgos que dieron vida al PRM: Abinader y el expresidente Hipólito Mejía. Esa referencia no es solo retórica. En la práctica, implica que la disputa por la candidatura de 2028 también es una discusión sobre el legado y la identidad del partido oficialista. Collado aparece asociado al liderazgo del actual presidente, mientras que Mejía encarna la continuidad de una tradición familiar y política con peso propio. Esa dualidad puede definir no solo quién encabeza la boleta, sino qué tipo de PRM emerge de este proceso.
Aunque también aspiran a la nominación Wellington Arnaud, con un senador, 15 diputados y unos 30 alcaldes, y Guido Gómez Mazara, quien se muestra más pasivo, la atención se centra en Collado y Mejía. La polarización entre ambos, tanto en el ámbito mediático como en la estructura partidaria, define por ahora el rumbo de la interna oficialista. Esa concentración de la atención tiene un efecto doble: por un lado, simplifica la lectura pública de la contienda; por otro, reduce el espacio para que terceras opciones se posicionen como alternativas reales.
Quedará por ver si las encuestas se mantienen o si el peso de las estructuras de cercanía inclina la balanza hacia uno de los dos liderazgos. En un escenario político que, como señalan los refranes, no tiene sentencias definitivas, la clave estará en la capacidad de cada bando para convertir respaldos formales en apoyo efectivo el día de la definición. Para los lectores, conviene observar no solo los números de respaldo, sino también la evolución del trabajo territorial, la cohesión interna de cada bloque y la manera en que ambos contendientes administran la relación con el liderazgo del presidente Abinader.
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