La NASA somete a su módulo espacial a pruebas de supervivencia en un entorno cósmico inusual.
“Descubre cómo la Agencia Espacial Europea se alinea con la misión Artemis III en un paso crucial hacia el espacio con el tercer módulo de servicio Europeo de…
La misión Artemis no solo es un proyecto de la NASA, sino una colaboración internacional que involucra a varios países y organizaciones. En este contexto, la contribución de Europa es más importante de lo que se puede pensar a primera vista. Un reciente anuncio de Airbus Space ha resaltado el papel de la Agencia Espacial Europea en la preparación de la misión Artemis III.
El tercer Módulo de Servicio Europeo de Orion, conocido como ESM-3, ha alcanzado un importante hito en su desarrollo. Recientemente, se han instalado las cuatro alas solares del módulo, lo que es un paso crucial para proporcionar energía eléctrica a la nave Orion durante su misión. Este módulo es fundamental para la misión Artemis III, ya que proporcionará electricidad, propulsión, control térmico, aire y agua a la nave, además de servir como apoyo durante el vuelo.
La instalación de las alas solares es solo un paso en la preparación del módulo. Pronto, el ESM-3 enfrentará una prueba acústica en el Kennedy Space Center, donde se simulará el ruido y las vibraciones del lanzamiento. Esta prueba es esencial para comprobar cómo responde la estructura del módulo a las condiciones extremas del lanzamiento. La NASA ha explicado que esta prueba ayudará a medir cómo responde la estructura, verificar la integridad física de la nave, proteger la aviónica sensible y las interfaces de propulsión, y detectar posibles problemas en tierra.
La prueba acústica de campo directo (D-FAT) es un proceso que consiste en rodear el hardware espacial con una matriz de altavoces de alta potencia para reproducir el entorno acústico del lanzamiento. En pruebas equivalentes del Módulo de Servicio Europeo de Orion, la ESA ha hablado de más de 200 altavoces y más de 140 decibelios. Esta prueba no es nueva, ya que la NASA ha estado sometiendo vehículos Apollo a pruebas vibroacústicas en los años sesenta.
La misión Artemis III ha sufrido un cambio significativo en su calendario. Originalmente, se planeaba que la misión fuera un regreso a la superficie lunar, pero ahora se ha reordenado para ser una misión de demostración en órbita baja terrestre. La misión pasará por lanzar a cuatro astronautas en Orion, sobre el SLS, para ensayar maniobras de encuentro y acoplamiento con uno o dos vehículos comerciales de aterrizaje lunar de Space.
En este escenario, el ESM-3 no es solo una contribución periférica, sino una parte integrada en la nave en la que viajarán los astronautas. Europa no solo está colaborando en la misión, sino que también está contribuyendo con la tecnología y la infraestructura necesarias para hacerla funcionar.
La preparación del ESM-3 es un ejemplo de la colaboración internacional que caracteriza a la misión Artemis. La Agencia Espacial Europea y la NASA están trabajando juntas para hacer realidad este proyecto ambicioso, que tiene como objetivo regresar a los humanos a la superficie lunar.
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