La gran cita de la vuelta a casa

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Leonel no es una anomalía: la historia lo respalda. La Cumbre de 1996 lo demuestra.

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La tesis de que Leonel Fernández es una anomalía política por su longevidad en el poder no resiste el contraste con la historia reciente de América Latina y Europa. Una revisión de la VI Cumbre Iberoamericana de 1996, citada como prueba de renovación generacional, revela que aquella mesa estuvo llena de retornos, segundas oportunidades y figuras que décadas después siguen activas o marcaron el destino de sus naciones.

En aquella cita de Santiago y Viña del Mar, junto al entonces joven presidente dominicano de 42 años, se sentaron líderes cuya trayectoria desmonta el argumento del relevo. António Guterres, primer ministro de Portugal en ese momento, hoy es Secretario General de la ONU hasta diciembre. José María Aznar, presidente de honor del Partido Popular español, continúa influyendo en la política de su país. Julio María Sanguinetti, a sus 90 años, presidía actos del Partido Colorado uruguayo este mismo año. Fernando Henrique Cardoso es presidente de honor del PSDB brasileño, y José María Figueres volvió a competir por la presidencia de Costa Rica en 2022, 24 años después de su primer mandato.

La historia de aquellos que ya no están activos tampoco favorece la tesis del retiro digno. Abdalá Bucaram fue destituido a los 87 días de esa foto. Gonzalo Sánchez de Lozada huyó de Bolivia en 2003. Carlos Menem murió con condenas pendientes y Ernesto Samper cargó el escándalo del Proceso 8000. Frente a ese panorama, la excepción dominicana no es que Fernández siga en política, sino que entregó el poder tres veces en la fecha constitucional, sin crisis ni condenas, y conservó el derecho a volver a pedir el voto. En el vecindario que se retrata, eso es una rareza estadística, no un defecto biográfico.

La antigüedad no es un cargo imputable en democracia. Churchill volvió al poder a los 77 años y Balaguer lo hizo tres veces. La permanencia es un dato neutro cuyo valor lo definen los electores, el único tribunal competente, que sesionará en mayo de 2028. Y si el almanaque es el juez, conviene recordar que quien firma la crítica ha escrito con constancia sobre el mismo hombre durante tres décadas. La permanencia, se ve, no es privilegio exclusivo de los políticos.

Fuente original: consultar publicación original.

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