La fórmula que define el Senado: así opera el método D’Hondt en las elecciones de Félix Bautista
¿D’Hondt fuera? Senador propone que el candidato con más votos gane el escaño. ¿Fin de las cuotas partidarias? 🔥 La iniciativa que sacude el Congreso.
El senador Félix Bautista ha puesto sobre la mesa una propuesta que trasciende el debate técnico y toca la médula del sistema político dominicano: eliminar el método D'Hondt para la asignación de cargos electivos y sustituirlo por la mayoría simple. La iniciativa, que ya circula en el Senado, plantea que los escaños y posiciones se otorguen a quienes obtengan más votos en cada demarcación, sin los ajustes proporcionales que actualmente benefician a las organizaciones políticas en detrimento de la voluntad ciudadana.
El método D'Hondt, utilizado en República Dominicana desde hace décadas para distribuir curules y posiciones municipales, es un sistema de representación proporcional que asigna los escaños de manera matemática según los votos obtenidos por cada partido. En teoría, busca reflejar la pluralidad política; en la práctica, ha sido señalado por distorsionar la representación, pues los partidos minoritarios o las candidaturas independientes ven reducidas sus posibilidades de acceso al Congreso, mientras que las grandes estructuras partidarias consolidan su control mediante alianzas y negociaciones internas.
Bautista argumenta que el sistema vigente premia los acuerdos de cúpula y no el respaldo electoral real, lo que genera una brecha entre la voluntad popular y la composición final de los órganos deliberantes. Su propuesta, que prioriza el voto directo, ha sido recibida con entusiasmo por sectores que ven en ella un avance democrático genuino. Sin embargo, también ha despertado alertas entre quienes advierten que la mayoría simple podría alterar el equilibrio de fuerzas en el Congreso y los ayuntamientos, concentrando el poder en las demarcaciones más pobladas y dejando sin representación a minorías políticas que hoy encuentran espacio gracias a la proporcionalidad.
El trasfondo de la discusión no es menor. Las cúpulas partidarias han utilizado históricamente el método D'Hondt como herramienta de control y negociación, pues les permite distribuir curules entre sus propias corrientes internas y sellar pactos que aseguren mayorías legislativas. Una reforma como la propuesta por Bautista no solo cambiaría las reglas del juego electoral, sino que obligaría a los partidos a repensar su estructura interna y su relación con el electorado, un escenario incómodo para quienes dependen de las matemáticas partidarias para mantenerse en el poder.
El debate, que en apariencia es técnico, encierra una pregunta política fundamental: ¿están preparados los partidos para ceder protagonismo al electorado? La respuesta, según analistas consultados, definirá si la iniciativa avanza hacia una discusión seria en el hemiciclo o queda archivada como un gesto simbólico en un año políticamente complejo. Lo cierto es que la propuesta de Bautista ha abierto una ventana de oportunidad para revisar un sistema que, para muchos, ha quedado rezagado frente a las demandas de transparencia y participación ciudadana que marcan la agenda pública dominicana.
En un contexto donde la desconfianza hacia las instituciones partidarias es creciente, la iniciativa invita a una reflexión profunda sobre cómo se construye la representación política en el país. Mientras los sectores conservadores del statu quo resisten cualquier cambio que amenace sus cuotas de poder, la ciudadanía observa con atención si el Senado está dispuesto a debatir con seriedad una reforma que, de aprobarse, redefiniría el mapa electoral dominicano y sentaría un precedente para futuras transformaciones del sistema político.
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