La distorsión de África en los mapas: el fin de la era Mercator que el continente exigió

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La ONU entierra el mapa de Mercator: aprueba un nuevo planisferio que muestra el tamaño real de los continentes y corrige el sesgo histórico que favorecía al…

La distorsión de África en los mapas: el fin de la era Mercator que el continente exigió

La Asamblea General de la ONU aprobó este martes una resolución histórica para sustituir la proyección de Mercator, el mapa mundial más utilizado, por representaciones cartográficas que reflejen con mayor precisión las dimensiones reales de los continentes. La medida corrige una distorsión que durante siglos ha favorecido visualmente a Europa y Norteamérica, y responde a décadas de reclamos de expertos y organizaciones africanas que denunciaban un sesgo geográfico con profundas implicaciones políticas y culturales.

El sistema creado por el geógrafo flamenco Gerardus Mercator en 1569 fue diseñado originalmente para facilitar la navegación marítima, al representar las líneas de rumbo constante como líneas rectas. Sin embargo, ese método, útil para los navegantes de la época, distorsiona progresivamente las superficies a medida que se aleja del ecuador. El resultado es que las regiones templadas del hemisferio norte aparecen exageradas en tamaño, mientras que África, América del Sur y el sudeste asiático se ven reducidos frente a su extensión real. Según datos científicos citados en el debate, Groenlandia se muestra comparable en tamaño a África cuando en realidad el continente africano es aproximadamente 14 veces mayor.

La distorsión de África en los mapas: el fin de la era Mercator que el continente exigió
La distorsión de África en los mapas: el fin de la era Mercator que el continente exigió

La iniciativa, respaldada por una mayoría de los 193 estados miembros, no es un gesto meramente simbólico. Los mapas no son neutrales: moldean la manera en que generaciones de estudiantes y ciudadanos perciben el peso geográfico y, por extensión, geopolítico de las naciones. Durante siglos, la imagen de un África reducida frente a una Europa y una Norteamérica visualmente dominantes ha reforzado narrativas de centralidad y periferia que trascienden la cartografía. La decisión de la ONU afectará la percepción de millones de personas que han interiorizado un mapa sesgado, y abre la puerta a una revisión más amplia de cómo se enseña la geografía mundial en las escuelas.

El nuevo estándar priorizará proyecciones de área equivalente, como la de Peters o la de Gall-Peters, que mantienen proporciones correctas entre las masas continentales, aunque a costa de distorsionar las formas. Estas proyecciones, desarrolladas en el siglo XIX y popularizadas en la década de 1970 por el historiador Arno Peters, han sido defendidas durante años por organizaciones africanas y movimientos por la justicia cognitiva como una herramienta para "descolonizar el conocimiento". La resolución insta a las instituciones internacionales, medios de comunicación y sistemas educativos a adoptar gradualmente las nuevas representaciones, con un plazo de implementación de cinco años.

Diplomáticos de países africanos celebraron la medida como un paso concreto hacia la corrección de un agravio histórico, mientras que algunos países europeos expresaron reservas técnicas —principalmente sobre la utilidad de las nuevas proyecciones para la navegación y ciertos usos científicos— aunque sin bloquear el consenso. La adopción progresiva implica que los documentos oficiales y el material educativo de la ONU dejarán de usar Mercator como referencia única, aunque no se espera que desaparezca por completo en contextos donde su uso técnico sigue siendo relevante.

Más allá del ámbito cartográfico, la resolución abre un debate más amplio sobre los sesgos implícitos en otras herramientas de conocimiento que consideramos objetivas. La decisión de la ONU sienta un precedente: las representaciones del mundo no son simples reflejos de la realidad, sino construcciones históricas que pueden y deben revisarse. En los próximos años, será clave observar cómo los sistemas educativos y los medios de comunicación de distintos países responden a esta recomendación, y si la medida impulsa una revisión más profunda de otros mapas y narrativas que aún privilegian la perspectiva del norte global.

Fuente original: consultar publicación original.

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