INFIERNO EN LA MESETA: LOS INCENDIOS DE MADRID Y ÁVILA DEJAN MÁS DE 63.000 AFECTADOS Y AVANZAN SIN CONTROL
La emergencia por incendios forestales en el centro de España ha alcanzado su punto más crítico en las últimas horas. Los fuegos simultáneos que arden en las provincias de Madrid y Ávila han obligado a evacuar a decenas de municipios y afectan ya a más de 63.000 personas, según los últimos balances de los servicios de emergencia.
Las llamas, avivadas por el fuerte viento y la baja humedad, han superado la capacidad inicial de contención y amenazan con adentrarse en zonas residenciales. **Desarrollo: datos clave de una tragedia anunciada**
En la Comunidad de Madrid, el incendio más virulento se localiza en la Sierra de Guadarrama, con especial virulencia en los términos de El Boalo, Cerceda y Mataelpino.
Las llamas han arrasado más de 3.500 hectáreas de masa forestal en menos de 48 horas, y se ha ordenado el desalojo preventivo de 12.000 vecinos. La columna de humo es visible desde la capital, y la calidad del aire se ha deteriorado en varios distritos, donde se recomienda evitar actividades al aire libre.
En Ávila, el fuego se ha extendido por la vertiente sur de la sierra, afectando gravemente a localidades como Santa María de la Alameda, Navas del Marqués y El Espinar (esta última en el límite con Segovia). Las cifras son aún más alarmantes: más de 7.000 hectáreas calcinadas y un total de 51.000 damnificados entre evacuados y personas con restricciones de movilidad.
La UME (Unidad Militar de Emergencias) ha desplegado a 1.500 efectivos, apoyados por 12 hidroaviones y 8 helicópteros, pero las ráfagas de viento de hasta 60 km/h dificultan las labores de extinción. Las carreteras M-601 y M-604 permanecen cortadas al tráfico, y el Ministerio de Transportes ha habilitado rutas alternativas.
Además, se han suspendido las clases en una decena de colegios de la zona afectada. Las autoridades han hecho un llamamiento a la calma y piden a la población que no se acerque al perímetro del fuego.
**Cierre: un contexto que enciende todas las alarmas**
Estos incendios no son un episodio aislado. La prolongada sequía que azota el centro peninsular desde hace meses, unida a unas temperaturas inusualmente altas para la época, ha convertido el monte en un polvorín.
Los expertos llevan semanas advirtiendo de que la falta de lluvias y el abandono de las labores de prevención forestal incrementan el riesgo de megaincendios como los que ahora se sufren. Mientras los equipos de emergencia luchan contrarreloj, la pregunta que flota en el aire es si la Administración estará a la altura para evitar que esta catástrofe se repita cada verano.
La prioridad, ahora, es salvar vidas y contener el avance de un fuego que aún no dice su última palabra.