# El infierno avanza sin tregua: 50.000 evacuados y 10 municipios arrasados mientras las llamas cercan El Escorial
**Madrid, en estado de máxima alerta.** El incendio forestal que devasta la sierra madrileña desde hace tres días alcanzó anoche una nueva dimensión trágica: más de 50.000 personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares, diez municipios han sido evacuados de forma total o parcial, y el humo tóxico obligó a desalojar el camping de El Escorial, donde centenares de familias buscaban refugio. La peor pesadilla ecológica y humana de la Comunidad en décadas no da tregua.
Las autoridades han confirmado que la evolución del siniestro es “extremadamente adversa”. Las condiciones meteorológicas —vientos racheados de hasta 70 km/h, humedad por debajo del 10% y temperaturas que rozan los 40 grados— han convertido el frente en un monstruo imparable.
Durante la madrugada, el fuego saltó el cauce seco del río Aulencia y alcanzó las primeras urbanizaciones de la zona oeste. La columna de humo, visible desde el centro de la capital, obligó a cortar varias carreteras, incluyendo la M-600 y la M-505.
El camping de El Escorial, un recinto con capacidad para 1.200 personas, fue desalojado de urgencia cuando las llamas se aproximaron a menos de 500 metros. “El aire era irrespirable.
Salimos con lo puesto, con niños y mascotas. No sabíamos hacia dónde ir”, relató una de las evacuadas.
Los equipos de emergencia han habilitado dos polideportivos en Collado Villalba y un pabellón en San Lorenzo para acoger a los desplazados. El operativo de extinción se ha reforzado durante la noche con la incorporación de cuatro hidroaviones del Ministerio y tres helicópteros de la Comunidad de Madrid.
Sin embargo, los técnicos advierten que la orografía del terreno —barrancos profundos y monte bajo— dificulta el acceso de los medios terrestres. “El frente tiene más de 15 kilómetros de longitud.
Nunca habíamos visto algo así en junio”, señaló un portavoz del cuerpo de bomberos. ## Contexto de una catástrofe anunciada
Este incendio no es un hecho aislado, sino la punta del iceberg de una crisis climática que convierte la primavera en una prolongación del verano.
La sequía acumulada, con precipitaciones un 40% inferiores a la media, ha convertido el monte bajo y los pinares en yesca. Expertos en ecología forestal llevan años alertando de que la expansión urbanística en la Corona Verde de Madrid, sin corredores de seguridad, multiplica el riesgo de que un fuego rural se convierta en una tragedia urbana.
Mientras los vecinos de El Escorial, Robledo de Chavela y Valdemaqueda esperan noticias, el Gobierno regional ha solicitado la declaración de zona catastrófica. Las pérdidas económicas ya se estiman en decenas de millones, y la fauna —incluyendo una colonia de buitre negro protegido— ha sufrido un golpe letal.
El humo teñirá aún hoy el cielo de la capital, mientras la pregunta flota en el aire: ¿estamos preparados para el próximo infierno?