Imprimir herramientas metálicas en Marte usando su propia atmósfera: de idea de un estudiante a investigación…

0

La ambiciosa meta de la colonización marciana presenta desafíos logísticos colosales, donde el transporte de cada kilogramo adicional desde la Tierra implica…

placeholder-deportes

La ambiciosa meta de la colonización marciana presenta desafíos logísticos colosales, donde el transporte de cada kilogramo adicional desde la Tierra implica costos astronómicos y complejidades operativas. Esta realidad impulsa la búsqueda de soluciones innovadoras que permitan a los futuros exploradores fabricar y reparar equipos directamente en el Planeta Rojo, minimizando así la carga útil que debe ser enviada desde nuestro planeta. En este contexto, la comunidad científica explora activamente métodos para aprovechar los recursos locales de Marte.

Una propuesta prometedora surgió de la Universidad de Arkansas, donde el entonces estudiante de ingeniería Zane Mebruer concibió una idea revolucionaria. Mebruer planteó la posibilidad de fabricar herramientas metálicas mediante impresión 3D en Marte, utilizando el dióxido de carbono, el componente principal de la atmósfera marciana, como gas protector. Esta innovadora hipótesis fue compartida con su profesor, Wan Shou, y juntos iniciaron una investigación para validar su viabilidad científica.

La impresión 3D con metales habitualmente requiere una atmósfera inerte, como la proporcionada por el argón, para evitar la oxidación del material durante el proceso de fusión. Transportar grandes cantidades de argón a Marte sería inviable. Sin embargo, la atmósfera marciana, compuesta en un 95% por dióxido de carbono, ofrecía una alternativa local. Las pruebas realizadas por Mebruer y Shou demostraron que, si bien el argón ofrecía resultados superiores, el dióxido de carbono funcionaba como un sustituto sorprendentemente eficaz, produciendo materiales con resistencia y pocas imperfecciones, muy por encima de la impresión en aire ambiental.

La técnica de impresión propuesta, conocida como Fusión de Láser Selectiva (SLM), implica la deposición de capas de polvo metálico sobre una plataforma, las cuales son selectivamente fusionadas por un haz láser. Este proceso se repite capa tras capa, construyendo gradualmente el objeto tridimensional. La vulnerabilidad del metal a la oxidación durante la fusión hace indispensable la presencia de un gas protector. Para verificar la eficacia del CO2, los investigadores llevaron a cabo pruebas comparativas bajo tres entornos distintos: atmósfera de argón, atmósfera de dióxido de carbono y aire ambiental. El análisis microscópico de las piezas resultantes confirmó que, aunque el argón ofrecía la mayor calidad, el dióxido de carbono facilitaba la creación de componentes metálicos endurecidos y robustos, con un nivel de imperfecciones significativamente menor que los producidos en aire.

Esta investigación se inscribe en un esfuerzo más amplio de la comunidad espacial para habilitar la fabricación en Marte. La NASA ya en 2015 impulsó un concurso dirigido a empresas y universidades, desafiándolas a diseñar métodos para imprimir un hábitat completo en el planeta. El premio de 800.000 dólares fue finalmente otorgado a IA Space Factory, que propuso una solución basada en una mezcla de fibras de basalto extraídas de la roca marciana y bioplásticos. Si bien estos materiales son idóneos para estructuras habitacionales, la propuesta de Mebruer y Shou se centra en la producción de herramientas metálicas, un componente crítico y distinto para la infraestructura de una base marciana, reafirmando la viabilidad de la impresión 3D como pilar fundamental para la autosuficiencia extraterrestre.

Fuente original: consultar publicación original.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *