Fortunas en pesos y dólares se esfuman en obras estatales inconclusas

Millones en obras públicas duermen en Santo Domingo: el mercado de Villas Agrícolas, 16 millones de dólares y 14 años cerrado, simboliza el abandono estatal.

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Millones de pesos y dólares invertidos por el Estado dominicano permanecen abandonados o semiabandonados en el Gran Santo Domingo, donde mercados, escuelas, terminales de transporte, oficinas, un hotel y un teatro se deterioran sin cumplir su función social, según un recorrido periodístico por ocho obras públicas en distintos sectores.

El caso más emblemático es el mercado de Villas Agrícolas, construido en 2012 con una inversión de 16 millones de dólares que incluía 57 puestos, fábrica de hielo, plantas eléctricas y equipos comerciales. Catorce años después, el inmueble sigue cerrado, con puertas y cristales rotos, escaleras eléctricas nunca utilizadas y cubículos corroídos. Su estacionamiento se transformó en un arrabal de casuchas donde se comercializan productos agropecuarios en condiciones antihigiénicas. Ningún alcalde posterior a Roberto Salcedo ha logrado recuperar la edificación, bajo el argumento de que Agricultura la construyó con fondos de la Presidencia y nunca la entregó formalmente a la Alcaldía.

En Los Alcarrizos, el proyecto multimodal presenta un desarrollo desigual: mientras el teleférico opera desde mayo de 2023 y la Línea 2C del Metro funciona desde febrero pasado, la terminal de autobuses del Cibao —concebida durante el Gobierno de Danilo Medina— permanece cubierta de maleza y óxido, aunque existen planes para retomar su construcción. En el mismo municipio, el mercado municipal o de los Rieles, iniciado en 2020 con un aporte gubernamental de 26 millones de pesos, está paralizado por un litigio de pagos; sus espacios, destinados a la venta de productos alimenticios, están ocupados por basura y maleza. El alcalde Junior Santos anunció que la deuda será incluida en el presupuesto municipal para saldarla y reanudar la obra, que requeriría 200 millones de pesos adicionales.

La educación también refleja este patrón de abandono. El liceo Osvaldo Bazil, en Los Peralejos-Villa Linda, comenzó a construirse en 2012 pero está paralizado desde 2014; algunas de sus 24 aulas se convirtieron en refugio de vacas. Aunque los trabajos se reanudaron el año pasado tras protestas y publicaciones periodísticas, avanzan lentamente mientras cientos de estudiantes permanecen sin docencia. En el mismo municipio, una estancia infantil construida en un 90 % está detenida desde 2014, sin explicación oficial, lo que obliga a padres y niños a recorrer largas distancias. “Yo creo que el Gobierno ni sabe que existe esa estancia. Nadie viene por aquí y eso se está perdiendo”, lamentó el vecino Julio Montero.

El antiguo Hotel Santo Domingo, adquirido por el Gobierno para convertirlo en centro de convenciones, permanece con vegetación ganando terreno y estructura deteriorada. El 2 de septiembre de 2025, Luis Abinader anunció la compra, y David Collado informó que se destinaron 18 millones de dólares para adquirir 34,000 de los 61,000 metros cuadrados del terreno; en junio de 2026, Collado dijo que la demolición comenzaría unos tres meses después y que se preparaban los planos. En el ensanche La Fe, el edificio del antiguo IDSS —conocido como “La caja del seguro”— está subutilizado y arrabalizado, salvo algunas áreas usadas por el Servicio Nacional de Salud. El Teatro Agua y Luz, en el Centro de los Héroes, permaneció años en desuso por litigios: en 2015 se licitó su arrendamiento por 25 años, pero en 2020 Contrataciones Públicas anuló el procedimiento por tener características de concesión. Una década después, en 2026, el Gobierno anunció una nueva iniciativa para recuperarlo mediante un concurso que contempla remodelación integral y techado. En cada obra abandonada, el tiempo deteriora las estructuras, encarece su recuperación y reduce el valor de la inversión, con un costo social medido en mercados que no organizan el comercio, aulas que no reciben estudiantes, estancias que no cuidan niños y espacios culturales inaccesibles para la población.

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