Feijóo arremete contra Sánchez: “No tiene derecho a irse de vacaciones en plena crisis de Estado”
El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha lanzado esta mañana un durísimo ataque contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, exigiendo su dimisión inmediata. En una comparecencia marcada por la tensión, Feijóo ha cuestionado la legitimidad del jefe del Ejecutivo para ausentarse de sus responsabilidades: “No tiene derecho a irse de vacaciones en medio de una crisis de Estado”. Unas declaraciones que abren un nuevo frente político en un momento de máxima inestabilidad institucional.
**Una crisis que no cesa**
El anuncio de la publicación de un dossier con todos los informes relacionados con la actividad del Gobierno ha sido el detonante de una nueva escalada verbal. Lejos de rebajar el tono, Feijóo ha ido un paso más allá al sugerir que ese documento debería incluir “las conversaciones de Pegasus”, en alusión al presunto espionaje telefónico que habría afectado al propio Sánchez y a miembros de su gabinete. “Que publiquen todo, pero todo de verdad”, ha insistido el líder popular, en un intento por ampliar el foco de la controversia más allá de los límites marcados por el Ejecutivo.
La acusación más grave, no obstante, ha llegado cuando Feijóo ha descrito al presidente del Gobierno como un mandatario “sometido al chantaje” del Reino de Marruecos. Una afirmación que sitúa la política exterior en el centro del debate y que sugiere, implícitamente, que las decisiones de Sánchez respecto al Sáhara Occidental o a las relaciones bilaterales con el país magrebí estarían condicionadas por presiones externas. Desde el PSOE ya han respondido calificando estas palabras de “irresponsables” y “propias de quien busca desestabilizar al país por interés partidista”.
**Un escenario de confrontación permanente**
Esta ofensiva de Feijóo no surge en el vacío. Se produce después de semanas de reproches cruzados por la gestión económica, la ley de amnistía y los pactos del Gobierno con formaciones independentistas. El líder de la oposición parece decidido a capitalizar el desgaste del Ejecutivo, aunque su estrategia de máxima dureza también genera interrogantes sobre la gobernabilidad futura del país.
Con el telón de fondo de una crisis institucional que no encuentra salida, la exigencia de dimisión se suma a un clima político cada vez más enrarecido, donde las acusaciones graves se suceden sin que ninguna de las partes esté dispuesta a tender puentes. Mientras Sánchez disfruta de sus días de descanso, la oposición convierte cada jornada en un campo de batalla. La ciudadanía, por su parte, observa con preocupación cómo la confrontación entre los dos grandes partidos se convierte, día sí y día también, en el único relato posible de una legislatura que amenaza con agotar todos los plazos.