Esponjas marinas sobreviven 455 días en el puerto español más contaminado: hallan a la especie más resistente

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Un experimento con esponjas marinas en Palamós revela una resistencia inesperada y una capacidad de clonación y movimiento que desafía la biología. Un estudio…

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El equipo del Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CEAB-CSIC), liderado por Manuel Maldonado y Carlota Escarré, trasplantó 42 ejemplares de cinco especies de esponjas desde aguas limpias de Blanes hasta estructuras biomiméticas instaladas en la marina de Palamós. El resultado fue demoledor para la mayoría: la Corticium candelabrum murió antes del trasplante y tres especies más sucumbieron entre los días 20 y 165. Solo la esponja riñón de pollo resistió, con un 91,7% de supervivencia (22 de 24 individuos), y sorprendió al equipo al reproducirse asexualmente, generando clones hasta alcanzar 40 ejemplares a partir de los 24 iniciales.

Los investigadores documentaron además una movilidad inusual en estos animales sésiles: la esponja puede reptar lentamente por el lecho marino y dividirse en fragmentos clonales conectados por puentes de tejido que terminan separándose, creando nuevos individuos sin intervención externa. La hipótesis en estudio sugiere que sus microbios simbióticos podrían absorber amonio del agua contaminada y convertirlo en nitratos, mejorando la calidad del agua circundante mientras la especie se multiplica. Los puertos concentran hidrocarburos, metales pesados, biocidas tóxicos como el TBT y un ruido submarino de hasta 190 decibelios durante los dragados, factores que hacen de estos entornos un desafío extremo para la vida marina.

El estudio, publicado en Frontiers in Marine Science, se enmarca en la estrategia de renaturalización que impulsa Ocean Ecostructures con sus microarrecifes Life Boosting Units, ya desplegados en 95 placas de nueve puertos catalanes. Maldonado pide prudencia: una sola especie no puede limpiar un puerto entero, pero su resistencia la convierte en candidata ideal para reactivar procesos ecológicos básicos. El siguiente paso será verificar si su comunidad microbiana interna es la clave de su resiliencia y replicar el experimento en puertos con distintos niveles de contaminación.

Fuente original: consultar publicación original.

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