España y el absentismo laboral: qué es, cómo se mide y por qué no lidera el ranking europeo
El 7,6% de ausentismo laboral en España es un espejismo: el 85% son bajas médicas legales. Vacaciones y permisos se cuentan como “absentismo”. ¿Dónde está el…
El 7,6% de la población activa española no acudió a su puesto de trabajo en el último año, una cifra que ha alimentado un debate público marcado por la criminalización del trabajador. Sin embargo, un análisis detallado de los datos revela que la definición de "absentismo" es tan amplia que incluye desde vacaciones hasta bajas médicas, lo que distorsiona la percepción del problema real.
La estadística oficial engloba bajo el término "absentismo" cualquier falta al trabajo, sin distinguir entre ausencias justificadas e injustificadas. Según el último informe de Randstad, del 7,6% total, el 6,5% corresponde a bajas médicas legítimas, mientras que el 1,1% restante incluye permisos de paternidad, días festivos y otros derechos retribuidos contemplados en el Estatuto de los Trabajadores. Los sindicatos, como CCOO y UGT, llevan tiempo denunciando esta mezcla que equipara a un trabajador enfermo con quien simplemente decide no presentarse.
La comparativa europea añade más matices. España no lidera el ranking de absentismo: Dinamarca (14,1%), Francia (13,8%) y Alemania (12,4%) superan el 12,3% de horas pactadas no trabajadas en nuestro país. Un estudio del IGES para DAK-Gesundheit demuestra que estas cifras no son comparables, ya que cada país registra las ausencias de manera distinta. Alemania, por ejemplo, anota casi todas las bajas gracias a su sistema electrónico, mientras que España subestima las de corta duración.
El verdadero desafío no está en las vacaciones o permisos, sino en el incremento sostenido de las bajas por incapacidad temporal. España lidera la UE con un 4,5% de ocupados de baja, frente al 2,5% de media europea. Las horas perdidas por motivos médicos han crecido un 48% desde 2019, impulsadas por el aumento de problemas de salud mental y el envejecimiento de las plantillas. A esto se suma un sistema sanitario colapsado: un trabajador espera de media 121 días para una operación, prolongando innecesariamente su ausencia y retrasando su recuperación.
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