El relevo en el deporte no se encuentra, se construye: claves para detectar al nuevo talento
República Dominicana: el reto de superar las 200 medallas en los Juegos Centroamericanos. ¿Qué falta para lograrlo? Un análisis del sistema deportivo.
La República Dominicana ha demostrado un crecimiento sostenido en el medallero de los Juegos Centroamericanos y del Caribe desde 2006, cuando obtuvo 97 preseas en Cartagena, pero la meta de superar las 200 medallas sigue siendo un desafío que requiere una transformación estructural del sistema deportivo nacional.
El planteamiento realizado hace casi dos décadas por el entonces secretario de Deportes, Felipe Payano, evidenció el potencial del país, pero el avance ha sido gradual: alcanzar las 150 medallas tomó 20 años. Este ritmo contrasta con el ejemplo de Cuba en Barcelona 1992, cuando tras 12 años de ausencia por boicot político, la isla demostró que un país pequeño puede competir al más alto nivel, ubicándose quinta con 31 medallas olímpicas gracias a una estructura de producción de atletas de élite.
Sin embargo, ese modelo requiere recursos económicos significativos, capital humano especializado y una infraestructura sostenible que el gobierno cubano ya no puede mantener plenamente. Para República Dominicana, el reto implica desde la identificación temprana de talentos hasta la provisión de instalaciones, alimentación y técnicos calificados. La celebración de los Juegos de Santo Domingo 2026 representa una oportunidad para consolidar al país como destino deportivo, pero ni los petrodólares de Medio Oriente pueden comprar ese proceso: se necesita inversión inteligente y un programa efectivo.
Casos como el de Marileidy Paulino, una atleta excepcional que no abunda ni en potencias como Estados Unidos, demuestran que el talento existe, pero no es automático. La candidata Liranyi Alonso es prueba de que con condiciones adecuadas se puede extraer ese "mineral preciado", aunque no hay minas inagotables de campeones como Yudelquis Contreras, Gabriel Mercedes o Audrys Nin. El ejemplo de Cristóbal Marte, quien durante casi 40 años ha invertido recursos y experiencia en el voleibol femenino sin abandonar el sueño de ver a las Reinas del Caribe en un podio olímpico, subraya que el éxito deportivo exige perseverancia, conocimiento profundo y financiamiento consistente.
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