El peso de la deuda: el gasto público que asfixia el presupuesto dominicano

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Intereses de deuda superan a educación en gasto público RD por primera vez. Análisis del Crees revela cambio estructural y alerta sobre finanzas.

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El pago de intereses de la deuda pública se ha convertido en la mayor partida del gasto del Gobierno dominicano, superando por primera vez a la educación, según un análisis del Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (Crees). El dato marca un punto de inflexión en las prioridades fiscales del país y enciende las alarmas sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas a mediano plazo.

El informe detalla que este rubro pasó de RD$97,740.3 millones en 2016, equivalentes al 2.8 % del PIB, a RD$310,597.7 millones y 3.9 % del PIB en 2025. En el mismo período, la educación se mantuvo alrededor del 3.9 % del PIB, con un incremento de RD$134,276.5 millones a RD$305,867.2 millones. Para 2025, los intereses representaron el 20.4 % del gasto total ejecutado, por encima del 20.1 % destinado a educación. La brecha, aunque todavía estrecha, evidencia un cambio estructural: el costo de financiar la deuda ya compite directamente con la inversión en capital humano.

La tendencia se profundizaría en 2026, según el presupuesto inicial, con intereses proyectados en RD$362,550.0 millones, equivalentes al 22.3 % del gasto total. Le seguirían educación (20.2 %), protección social (11.8 %) y salud (10.4 %). Esta proyección confirma que el servicio de la deuda no solo se consolida como la primera partida, sino que amplía su ventaja sobre sectores clave para el desarrollo. Para el ciudadano común, esto significa que una porción creciente de sus impuestos se destina a pagar obligaciones financieras en lugar de traducirse en mejores escuelas, hospitales o programas sociales.

El crecimiento de este rubro responde a déficits fiscales persistentes que obligan a nuevas emisiones de deuda, en un contexto internacional de mayores rendimientos de los bonos soberanos, lo que encarece el financiamiento y reduce el espacio presupuestario para otras políticas públicas. La combinación de un déficit crónico y un entorno global de tasas de interés más altas crea un círculo vicioso: cada nuevo endeudamiento eleva el costo futuro del servicio de la deuda, limitando la capacidad del Estado para responder a demandas sociales crecientes.

El análisis del Crees pone sobre la mesa una discusión que trasciende los números: la calidad del gasto público y la necesidad de una reforma fiscal integral que amplíe la base tributaria y reduzca la dependencia del endeudamiento. Sin un ajuste en los ingresos o una contención efectiva del gasto corriente, el país podría enfrentar en los próximos años un escenario donde los intereses absorban más de una cuarta parte del presupuesto, dejando poco margen para inversiones que impulsen la productividad y el empleo.

Conviene observar en los próximos meses si el Gobierno logra mantener el ritmo de crecimiento de los ingresos tributarios, si avanza en la racionalización del gasto y cómo evolucionan las condiciones del financiamiento externo. También será clave monitorear el comportamiento de la deuda flotante y los vencimientos de corto plazo, que podrían ejercer presión adicional sobre las finanzas públicas en un año electoral. La sostenibilidad fiscal no es un tema técnico reservado a especialistas: es la base sobre la cual se decide cuánto puede invertir el país en su futuro.

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