El ladrillo que todo lo rompe: PSOE y Sumar escenifican su divorcio por la vivienda en plena precampaña

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La vivienda ha dejado de ser un problema social para convertirse en el epicentro de la fractura del Gobierno de coalición. Lo que empezó como un pulso por el decreto de alquileres se ha transformado en una coreografía de actos separados, mensajes cruzados y estrategias que ya miran a las urnas. PSOE y Sumar no han roto, pero cada día se parecen menos a un socio único.

Los datos explican la erosión. El precio de la vivienda libre sube un 8,4% interanual; el alquiler, un 13,4% en zonas tensionadas; comprar casa exige 7,8 años de salario íntegro. Con solo un 2% del parque público, España está lejos del 9% de media europea. Sumar exige intervención: límites efectivos a alquileres, movilización de pisos vacíos y reforma fiscal. El PSOE prioriza incentivos, colaboración público-privada y moderación para no ahuyentar inversión. Cada medida es una señal de campaña. Los socios han pasado de la mesa única a los micrófonos enfrentados: mientras unos hablan de expropiación de uso, otros responden con deducciones fiscales y avales públicos. La foto de unidad se ha sustituido por agendas competidoras, y Moncloa intenta contener el fuego con anuncios de vivienda pública que no llegan al ritmo prometido.

En los últimos días, ambos han celebrado actos paralelos: ministros de Sumar han reclamado valentía al PSOE, mientras el ala socialista subraya estabilidad y gestión. La precampaña acelera: europeas, autonómicas y municipales. El electorado de izquierdas castiga la falta de resultados. La vivienda es ya la principal preocupación para el 28% de los jóvenes, según las encuestas. La coalición teme que la factura la paguen en las urnas.

El Gobierno aún tiene presupuestos y legislatura, pero la vivienda funciona ya como un ensayo general de la campaña. Si no logran un marco común, cada anuncio será un golpe a la credibilidad del bloque. La coalición no se ha roto; se está erosionando, y el ladrillo puede acabar derribando lo que un día fue un acuerdo de legislatura.