El Gobierno deja en el aire la prórroga de alquileres: la publicará el jueves y Sumar exige el BOE “de inmediato”
La incertidumbre se instala de nuevo en la política de vivienda. El Ejecutivo ha retrasado al jueves la publicación del segundo decreto de vivienda, el que contiene la prórroga automática de los contratos de alquiler.
Sumar ha exigido que se incluya en el Boletín Oficial del Estado "de inmediato". El calendario aprieta tanto que la norma corre el riesgo de no entrar en vigor ni un solo día.
La publicación en el BOE no es un trámite menor: marca el inicio de la vigencia. Si el decreto ve la luz el jueves, su aplicación podría coincidir con el vencimiento de contratos que debía proteger, dejando sin cobertura a inquilinos que esperaban la extensión automática.
Fuentes del sector advierten de que cada hora de retraso añade presión a un mercado ya tensionado, con precios al alza y oferta escasa. Sumar ha elevado el tono y reclama que el texto se publique "de inmediato", sin más demoras.
La formación considera que no hay margen para dilaciones cuando está en juego la continuidad residencial de miles de familias. El Gobierno, por su parte, sostiene que ultima detalles técnicos y jurídicos para evitar errores que luego obliguen a corregir el decreto.
Pero la coalición exhibe otra grieta: mientras unos piden celeridad, otros apelan a la seguridad jurídica. El segundo decreto de vivienda debía completar el primer paquete aprobado, con medidas para contener las rentas y blindar a los arrendatarios ante desahucios o no renovaciones.
La prórroga automática es su pieza más sensible. Si llega tarde, el efecto será un espejismo normativo: una protección anunciada que no alcanza a quienes debía amparar.
El episodio refleja la dificultad de la coalición para convertir los anuncios en medidas efectivas. La vivienda sigue siendo el frente más caliente.
Cada retraso alimenta la desconfianza de inquilinos, propietarios y comunidades. El jueves, con el BOE como última trinchera, el Gobierno se juega no solo la vigencia de un decreto, sino la credibilidad de su política de vivienda.
Sumar ya ha dejado claro que no aceptará más compases de espera. Si la publicación no llega a tiempo, la prórroga podría nacer muerta y con ella una nueva crisis política.