**”De plaga a mercado: el pez diablo encuentra compradores en Montecristi”**
El pez diablo invade Laguna Saladilla: la especie exótica que arruina la pesca local y preocupa a las autoridades. Descubre su impacto.
Pasado el mediodía, Augusto regresa en bote a la orilla del Refugio de Vida Silvestre Laguna Saladilla, en la comunidad de Carbonera, Montecristi. Esta zona ha sido durante décadas fuente de sustento para los pescadores locales. El resultado de su jornada refleja una tendencia que se repite desde hace varios años: media cubeta de tilapias u otros peces de valor comercial y decenas de ejemplares del "pez diablo" o "pleco" (Pterygoplichthys pardalis), una especie exótica que, según las autoridades, representa uno de los principales problemas de la pesca continental en el país por su rápida reproducción.
Aunque se desconoce cómo llegó exactamente a la laguna, las autoridades señalan que la especie fue introducida inicialmente con fines ornamentales, debido a su capacidad para controlar algas en acuarios. Con el paso del tiempo, la liberación intencional o accidental de ejemplares en diversos cuerpos de agua favoreció el establecimiento de poblaciones silvestres. "Hace unos seis años yo sabía coger hasta seis cubetas de tilapias; ahora uno tira las redes y coge diez cubetas de este (pez diablo) y quizás una de carpa", relata Fermín, otro pescador de la zona. Al comparar ingresos, explica que la cubeta de tilapia —unas 22 libras— se vendía en aproximadamente 1,600 pesos, mientras que en la actualidad logran ingresos que no superan los 400 pesos.
Hasta hace casi un año, los pescadores retiraban estos ejemplares de las redes y los abandonaban en la orilla de la laguna, donde se secaban al sol. Ahora, miembros de la Asociación de Pescadores de Laguna Saladilla desarrollan un proyecto experimental, nacido de la cooperación internacional, para convertirlos en harina y así generar una fuente complementaria de ingresos. La mayoría de los pescadores consultados por Codopesca considera que el pleco representa un problema significativo para la actividad pesquera.
A pocos metros del acceso a la laguna se encuentra el centro de procesamiento, instalado en antiguas viviendas de trabajadores de un acueducto. El lugar fue acondicionado y se instalaron equipos para cocer, secar y moler los peces. Durante sus jornadas, los pescadores separan las especies comercializables de los plecos, que depositan en sacos o cubetas. Luego los hierven durante unos minutos para evitar que se desintegren y los colocan sobre plataformas, donde permanecen expuestos al sol durante aproximadamente 48 horas, periodo en el que deben voltearlos con regularidad para lograr un secado uniforme.
Una vez alcanzado el nivel de humedad requerido, los peces se introducen enteros en una trituradora equipada con cedazos que permiten variar el grosor de la harina. No se retiran la piel, las vísceras ni otras partes. Unas cuatro libras de pescado producen aproximadamente una libra de harina. "Queremos aprovechar los residuos para usarlos como biol (abono orgánico líquido)", indicó Lenin Inoa, presidente de la Asociación de Pescadores de Laguna Saladilla. El proceso se completa con el empaque de las muestras, que ya han sido distribuidas entre ganaderos de la zona para su evaluación.
Fuente original: consultar publicación original.