Cultivos en jaque: los desafíos del campo dominicano ante un clima extremo
El cambio climático ya golpea los cultivos dominicanos: banano, arroz y tomate pierden rendimiento por sequías y calor extremo. Productores revelan el impacto…
El cambio climático está transformando la producción agrícola dominicana, con cultivos emblemáticos como el banano, el arroz, el tomate y la caña de azúcar enfrentando rendimientos reducidos y nuevas plagas, según advirtieron productores y técnicos durante el Simposio Cambio Climático e Impacto en los Cultivos Agrícolas, organizado por Ferquido.
Luis Zoquier, ejecutivo del Grupo Peravia Industrial, explicó que el cambio en los patrones de lluvia de los últimos 30 años es "muy significativo", con sequías prolongadas que reducen la disponibilidad de agua y deterioran la calidad de los cultivos. En el caso del tomate, señaló que la falta de diferencia térmica entre el día y la noche perjudica el cuajado de las flores, el tamaño de los frutos y la productividad final. El maíz dulce también sufre: el calor reduce la viabilidad del polen y provoca mazorcas incompletas con menor rendimiento industrial.
Marcelo Reyes, productor de arroz de San Francisco de Macorís, detalló que las noches cálidas incrementan la respiración de la planta y consumen recursos destinados al llenado del grano. Cuando las temperaturas superan los 35 grados, cada grado adicional puede reducir hasta un 6 % la productividad del cereal. Félix de Jesús Cordero, de la Línea Noroeste, añadió que en Montecristi los productores dependen de agua de otras provincias y enfrentan suelos salinos, mientras el chinche del arroz aparece cada vez más temprano, desde finales de julio en lugar de agosto o septiembre.
Guillermo Contreras, de Dot Fruits, destacó que el mango requiere un período seco y temperaturas bajas para florecer entre noviembre y marzo, pero las lluvias abundantes y el calor superior a 22 grados reducen la floración del 80 % al 30 %, lo que retrasa las cosechas y dificulta la competencia con países como Brasil. En la caña de azúcar, Pablo Balañá, de Central Romana, señaló que las lluvias récord de marzo y abril perjudican la concentración de azúcar, mientras que en el banano orgánico, Gustavo Gandini identificó al ácaro dorado de las musáceas como una nueva plaga, con temperaturas superiores a 35 grados que frenan el crecimiento y causan quemaduras solares.
Los productores han adoptado medidas de adaptación como modificar las fechas de siembra, usar variedades más resistentes y mejorar el manejo del agua. Zoquier indicó que antes sembraban el primero de septiembre, pero ahora concentran la siembra en febrero. En la Línea Noroeste, la nivelación láser de terrenos reduce el desperdicio de agua, y en el mango se incorporan sensores de suelo para monitorear la hidratación. Central Romana desarrolla variedades locales de caña mediante mejoramiento genético, mientras que en el banano se recomienda que cada finca tenga su propia estación meteorológica, ya que las condiciones varían en distancias cortas.
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