Crisis en el tabaco del Cibao: productores exigen precios justos y freno a importaciones
Productores de tabaco del Cibao piden a Abinader frenar crisis por bajos precios e importaciones que amenazan empleos y familias.
Productores de tabaco de la región del Cibao solicitaron la intervención del presidente Luis Abinader para enfrentar una crisis que, según denuncian, golpea al sector por los bajos precios de compra y el desplazamiento de la producción nacional frente a las importaciones. Los cultivadores advierten que la situación pone en riesgo la sostenibilidad de una de las principales actividades económicas de la zona y afecta a cientos de familias que dependen del cultivo. Hasta el momento, el Ejecutivo no ha emitido un pronunciamiento oficial sobre la solicitud.
El tabaco es uno de los rubros agrícolas con mayor tradición en el Cibao, especialmente en provincias como Santiago, La Vega y Espaillat, donde el cultivo sostiene una cadena que va desde el pequeño productor hasta la industria de cigarros y la exportación. Esa estructura hace que cualquier desequilibrio en los precios de compra se transmita rápidamente al empleo rural, al ingreso de las familias cultivadoras y a la actividad comercial de las comunidades tabacaleras. Por eso, la advertencia de los productores no se limita a una queja gremial: apunta a la viabilidad de un tejido económico regional.
Los cultivadores sostienen que los precios actuales no cubren los costos de producción, lo que convierte la cosecha en una actividad de pérdida para muchos pequeños y medianos productores. Cuando el precio pagado al agricultor queda por debajo del costo de siembra, mano de obra, insumos y procesamiento, la respuesta habitual en el campo es reducir el área sembrada o abandonar el cultivo, decisiones que no se revierten de un ciclo a otro. Ese efecto diferido es una de las claves para interpretar la denuncia: el impacto no solo se mide en la cosecha presente, sino en la capacidad futura de la región para mantener volumen y calidad.
El segundo eje de la denuncia es el aumento de las importaciones de tabaco, que, según los productores, compite de manera desleal con el producto local. En términos prácticos, el reclamo apunta a la relación entre el abastecimiento externo y la demanda de la industria nacional: si la manufactura local se surte cada vez más de materia prima importada, la producción dominicana pierde mercado interno aunque conserve presencia en la exportación. Los tabacaleros piden medidas concretas que protejan la producción nacional y garanticen precios justos, sin que el texto precise qué instrumentos específicos solicitan.
La petición de una mesa de diálogo con el Gobierno es, en ese contexto, el punto institucional más relevante. Una instancia de ese tipo permitiría discutir precios, reglas de abastecimiento, condiciones de competencia y mecanismos de apoyo al productor con la industria y las autoridades en la misma mesa. Para los lectores del sector, conviene observar tres elementos: si el Ejecutivo responde formalmente a la solicitud, si se conforma la mesa propuesta y si de ella salen compromisos verificables sobre precios y compras de producción nacional.
Mientras no exista una respuesta oficial, la crisis del tabaco del Cibao queda planteada como un pulso entre la supervivencia del cultivo y las condiciones del mercado. La evolución de este reclamo será un indicador de cómo el Gobierno maneja las tensiones entre protección a la producción local y las reglas del comercio, un debate que trasciende al tabaco y toca a otros rubros agrícolas del país.
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