Comunidad de El Caimito exige respuesta ante abandono de prometida carretera
Pinalito clama por una carretera prometida hace 3 años. El abandono de la obra aísla a cientos de familias y agrava la crisis. Conoce la denuncia.
Residentes de Pinalito, en el distrito municipal El Caimito, municipio de Jánico, protestaron este lunes para exigir la culminación de la carretera que une a esa comunidad, una obra iniciada hace unos tres años por la Empresa de Generación Hidroeléctrica Dominicana (EGEHID) y que permanece inconclusa, dejando a cientos de familias en condiciones de aislamiento y vulnerabilidad.
Los manifestantes denunciaron que el abandono de los trabajos ha dejado a la zona en condiciones precarias, afectando el tránsito de vehículos y el acceso de los pobladores a servicios básicos. La vía, que resultaría vital para el desarrollo local, presenta tramos deteriorados y sin asfaltar, lo que agrava la situación durante las lluvias, cuando los caminos se vuelven intransitables y dificultan aún más la movilidad de los residentes, incluyendo el traslado de enfermos, estudiantes y productos agrícolas.
El caso de El Caimito no es aislado en la geografía dominicana. En numerosas comunidades rurales, las obras de infraestructura prometidas por instituciones estatales o empresas públicas suelen quedar a medio camino, generando un círculo de frustración entre los pobladores, que ven cómo los recursos destinados a su desarrollo se diluyen sin resultados visibles. La carretera de Pinalito, además de conectar a la comunidad con el casco urbano de Jánico, es considerada una pieza clave para el impulso del turismo de montaña y la comercialización de productos locales, sectores con alto potencial en esa zona de la Cordillera Central.
Los comunitarios hicieron un llamado a las autoridades para que intervengan de inmediato y completen la obra, advirtiendo que mantendrán las protestas hasta obtener una respuesta concreta. Esta advertencia pone de relieve la desconfianza acumulada tras años de espera y la percepción de que, sin presión social, los proyectos inconclusos tienden a perpetuarse. La falta de una fecha clara de reinicio o de un cronograma de trabajo por parte de la EGEHID alimenta esa incertidumbre.
Hasta el momento, la EGEHID no ha emitido declaraciones sobre el estado del proyecto ni los plazos para su finalización. Este silencio institucional resulta preocupante, pues la empresa, como generadora de energía hidroeléctrica, tiene un vínculo directo con las comunidades que habitan en las zonas de influencia de sus operaciones, y su responsabilidad social debería traducirse en la culminación de las obras comprometidas. La ausencia de comunicación oficial también dificulta que los residentes puedan planificar sus actividades cotidianas y económicas con mínima seguridad.
Para los lectores, este conflicto ofrece varias claves de seguimiento: primero, si la protesta logra forzar una respuesta oficial de la EGEHID o del Ministerio de Obras Públicas, que podría asumir la terminación de la vía; segundo, si las autoridades locales, como la alcaldía de Jánico o la gobernación de Santiago, actúan como intermediarias para destrabar el caso; y tercero, si la presión social se extiende a otras comunidades con situaciones similares, lo que podría evidenciar un patrón de abandono en proyectos de infraestructura rural. Mientras tanto, los habitantes de Pinalito permanecen en pie de lucha, conscientes de que la carretera no es solo un capricho, sino una necesidad impostergable para su dignidad y desarrollo.
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