Adobe no nació con Photoshop. Empezó resolviendo un problema enorme y poco vistoso: imprimir bien
Antes de convertirse en una de esas empresas que asociamos casi automáticamente con la creatividad digital, Adobe tuvo una obsesión mucho más concreta y menos…
Antes de convertirse en una de esas empresas que asociamos casi automáticamente con la creatividad digital, Adobe tuvo una obsesión mucho más concreta y menos brillante a simple vista: la impresión.
No hablamos de retocar fotografías, montar vídeos o abrir documentos PDF con la naturalidad con la que lo hacemos hoy, sino de atacar una dificultad básica en apariencia y enorme en la práctica.
En los primeros años de la informática personal, lograr que lo que se veía o se diseñaba en un ordenador saliera bien en papel no era algo garantizado.
La historia de Adobe empieza precisamente en ese punto: con Post. Script, un lenguaje pensado para describir cómo debía verse una página impresa.
La dificultad estaba en que aquella cadena era mucho más frágil de lo que hoy podemos imaginar.
Lemelson-MIT recuerda que, en ese momento, los ordenadores personales empezaban a llegar al mercado y las impresoras disponibles eran, en muchos casos, de matriz de puntos, con resultados de muy baja calidad.
Para trabajos realmente profesionales, la alternativa pasaba por equipos de composición que podían superar los 150.000 dólares de aquel entonces y exigían procesos laboriosos.
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