Abinader admite que la inseguridad sigue golpeando a los dominicanos
Abinader admite que la inseguridad sigue golpeando a los dominicanos: “Un solo homicidio es demasiado”. Conoce su postura aquí.
El presidente Luis Abinader reconoció este lunes que, pese a la reducción en los indicadores de homicidios y robos, persisten hechos delictivos que golpean a la población dominicana, y afirmó que su Gobierno no se siente conforme con los niveles actuales de criminalidad. “Para nosotros, un solo homicidio, uno solo, es demasiado. Un solo robo de un celular o de una yipeta, de un carro o de un motor es demasiado. Un solo asalto es demasiado”, declaró el mandatario durante su participación como moderador de LA Agenda Semanal.
El reconocimiento presidencial tiene una lectura política relevante: en un tema tan sensible como la seguridad ciudadana, donde la percepción suele pesar tanto como las estadísticas, el mandatario optó por validar la preocupación social en lugar de refugiarse únicamente en los números oficiales. Ese equilibrio —reconocer avances sin declarar victoria— busca conectar con una ciudadanía que, según el propio Abinader, sigue expuesta a hechos violentos en su vida cotidiana.
Durante su intervención, el gobernante sostuvo que las cifras presentadas en el encuentro reflejan una disminución de homicidios y robos respecto a años anteriores, pero aclaró que esa tendencia no equivale a la desaparición de esos delitos. La distinción es clave para interpretar el debate público sobre seguridad: una cosa es la evolución de los indicadores medibles y otra la experiencia directa de las comunidades, que no siempre se mueve al mismo ritmo que los reportes institucionales.
Abinader también puso el foco en un factor que suele complicar la lectura del fenómeno: la circulación de información a través de las redes sociales. Según el mandatario, esa mayor visibilidad de los hechos violentos incide en la percepción de inseguridad, un elemento que expertos en comunicación y criminología suelen considerar al analizar la brecha entre delitos registrados y sensación de riesgo. Para el lector, esto implica que la discusión pública sobre seguridad combina datos, cobertura mediática y viralización de casos.
En el plano de las propuestas, el presidente anunció que en las próximas semanas espera presentar un proyecto de ley sobre convivencia social que procure un consenso nacional. Su argumento es que una parte importante de los homicidios se origina en conflictos entre ciudadanos y no exclusivamente en acciones delictivas organizadas, lo que desplaza el enfoque desde la persecución penal pura hacia la prevención y la regulación de la convivencia cotidiana. La iniciativa, de concretarse, abriría un debate sobre qué medidas son eficaces para reducir la violencia interpersonal.
El mensaje final del mandatario fue que los resultados oficiales, aunque muestren reducción frente a años anteriores, no representan motivo de complacencia. Con esa afirmación, el Gobierno intenta posicionarse ante un electorado que exige resultados tangibles y que, según las propias palabras presidenciales, aún siente el impacto de un solo asalto o un solo homicidio como una falla del sistema. La evolución de las cifras y el destino del anunciado proyecto de convivencia serán los puntos a observar en las próximas semanas.
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