Realidad geopolítica
La desaparición de las grandes ideologías y el fin de la Guerra Fría hicieron creer, durante algún tiempo, que el mundo avanzaba hacia una era gobernada por el…
La desaparición de las grandes ideologías y el fin de la Guerra Fría hicieron creer, durante algún tiempo, que el mundo avanzaba hacia una era gobernada por el comercio, las instituciones multilaterales y la ilusión de una convivencia regulada por normas universales.
La historia, sin embargo, ha demostrado otra cosa. El retorno de Donald Trump a la centralidad política ha vuelto a colocar sobre la mesa una noción antigua, incómoda y frecuentemente hipócrita: la realpolitik.
No la diplomacia sentimental ni la retórica de los valores abstractos, sino la defensa cruda de los intereses nacionales.
Trump no inventó esa lógica; simplemente la expresa sin demasiados adornos. La estrategia de seguridad estadounidense vuelve a comenzar por América Latina y el Caribe.
Ninguna potencia ignora su entorno inmediato. Las puertas del vecino —después de las propias— son las que requieren mayor vigilancia.
Migración, narcotráfico, puertos, rutas comerciales, minerales estratégicos y estabilidad política forman parte de una misma ecuación de seguridad.
Para países como República Dominicana, el margen de maniobra es limitado. Conviene admitirlo sin dramatismos ni falsas posturas soberanistas.
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