La diáspora dominicana se convierte en el motor clave del récord turístico nacional

0

La diáspora impulsa el turismo dominicano: crece 28% en 2025. Conexión familiar y negocios transforman el sector.

Nassim-Alemany

Los dominicanos no residentes se consolidaron en 2025 como uno de los segmentos de mayor dinamismo dentro del flujo turístico que recibe República Dominicana, registrando un crecimiento cercano al 28% en comparación con el año anterior, según reveló el economista Nassim Alemany.

Este repunte no es un dato aislado: refleja una transformación estructural en la composición de los visitantes que llegan al país. Históricamente, el turismo dominicano ha dependido en gran medida de vacacionistas europeos, norteamericanos y sudamericanos que buscan sol y playa. Sin embargo, el incremento sostenido de la diáspora como viajera frecuente añade una capa de resiliencia al sector, pues se trata de un flujo menos estacional y más ligado a lazos familiares, culturales y de negocios que a la simple oferta de entretenimiento.

El economista atribuyó esta tendencia a dos factores clave: la mejora en la conectividad aérea y el fortalecimiento de la oferta turística y cultural local. En los últimos años, aerolíneas han ampliado rutas y frecuencias desde ciudades con alta concentración de dominicanos en Estados Unidos y Europa, reduciendo costos y tiempos de viaje. A la vez, la diversificación de la oferta —desde el ecoturismo en el sur hasta el auge gastronómico y de eventos en la capital— ha dado razones adicionales para que quienes emigraron regresen con mayor frecuencia y permanezcan más días.

El impacto de este segmento va mucho más allá de la ocupación hotelera. Cada visita de un dominicano no residente dinamiza el consumo interno en restaurantes, transporte y comercios, y suele estar asociada a inversiones en bienes raíces, ya sea para adquirir propiedades vacacionales o para establecer pequeños negocios. Además, fortalece el intercambio comercial: muchos aprovechan sus estadías para explorar oportunidades de exportación o para establecer contactos con proveedores locales. En ese sentido, la diáspora actúa como un puente económico bidireccional, no solo como un turista más.

Alemany subrayó que este grupo ha superado las expectativas iniciales de los analistas, que no preveían un ritmo de crecimiento tan acelerado. Ese desempeño convierte a la diáspora en un motor clave para la economía nacional, con un efecto multiplicador que se extiende a sectores como la construcción, el comercio minorista y los servicios profesionales. Para el lector común, esto significa que el dinamismo del turismo ya no depende exclusivamente de factores externos como la temporada alta o la percepción internacional de seguridad, sino también de la lealtad y el arraigo de los dominicanos en el exterior.

De cara al futuro, las autoridades del sector han señalado que esta tendencia podría mantenerse al alza, especialmente si se implementan políticas que faciliten la inversión y el retorno temporal de los nacionales residentes en el extranjero. Entre las medidas que conviene observar están los incentivos fiscales para la compra de viviendas, la simplificación de trámites migratorios y aduanales, y la promoción de programas de inversión dirigidos específicamente a la diáspora. La pregunta clave no es si el crecimiento continuará, sino si el país logrará convertir esta coyuntura favorable en una estrategia de largo plazo que consolide a los no residentes como un pilar permanente del desarrollo turístico y económico.

Fuente original: consultar publicación original.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *