El consumo global de alcohol se estanca: el informe que desmonta el mito del crecimiento

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El mercado de bebidas alcohólicas ya no crece en volumen, sino en valor. José Orellana (Pernod Ricard) revela cómo la selectividad y la búsqueda de…

El consumo global de alcohol se estanca: el informe que desmonta el mito del crecimiento

El mercado global de bebidas alcohólicas atraviesa una transformación estructural que contradice la idea de un crecimiento sostenido en volumen. Según José Orellana, director comercial para el Caribe y Centroamérica de Pernod Ricard, el consumo ya no se expande por cantidad, sino por valor, impulsado por compradores más selectivos que priorizan la calidad, la diversidad y las experiencias sobre la simple ingesta. Este cambio, de raíz generacional y cultural, redefine las estrategias de la industria en una región donde el paladar evoluciona más rápido que los portafolios tradicionales.

El ejecutivo de la multinacional francesa explicó que el consumidor actual busca "una historia, una experiencia y una conexión con la marca", lo que marca un distanciamiento claro del consumo automático o de ocasión. En República Dominicana y Centroamérica, esta tendencia se traduce en una demanda creciente por destilados de alta gama, cócteles de autor y ediciones limitadas, segmentos que crecen a un ritmo superior al de las categorías estándar. La premiumización, lejos de ser una moda pasajera, se consolida como el principal motor de crecimiento en valor para la industria.

El consumo global de alcohol se estanca: el informe que desmonta el mito del crecimiento
El consumo global de alcohol se estanca: el informe que desmonta el mito del crecimiento

Este fenómeno obliga a las empresas a repensar sus portafolios y a invertir en innovación, pero también a replantear sus estrategias de marketing. La autenticidad y la sostenibilidad se vuelven activos comerciales: los consumidores ya no solo preguntan qué contiene la botella, sino cómo se produce, quién la produce y qué impacto genera en su entorno. Para las marcas, comunicar transparencia en los procesos de producción y compromiso social deja de ser un diferenciador opcional para convertirse en un requisito de competitividad.

En el contexto dominicano y centroamericano, la educación del consumidor se perfila como una herramienta clave. Un público más informado exige entender qué está comprando, de dónde proviene y qué valores representa la marca. Las empresas que logren conectar con esta demanda a través de experiencias diferenciadas —catas, maridajes, activaciones locales— tendrán una ventaja frente a quienes sigan compitiendo únicamente por precio o distribución.

Para el lector, esta tendencia tiene implicaciones prácticas: la oferta de bebidas en el mercado local se diversificará, pero también los precios podrían reflejar el mayor valor percibido de productos premium. A su vez, el auge de ediciones limitadas y cócteles de autor amplía las opciones para el consumidor, pero exige mayor criterio al elegir. La clave estará en observar cómo las marcas equilibran la innovación con la accesibilidad, y si la sostenibilidad que prometen se traduce en acciones verificables o queda en un discurso comercial.

Conviene seguir de cerca cómo evoluciona esta dinámica en los próximos meses, especialmente en un entorno donde el turismo y la hospitalidad —sectores vitales para la economía dominicana— son espacios naturales para este tipo de consumo. La capacidad de las empresas locales para adaptarse a esta nueva lógica determinará no solo su participación en el mercado, sino también su relevancia ante un consumidor que ya no se conforma con lo que siempre ha visto en la estantería.

Fuente original: consultar publicación original.

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