TDAH en RD: el trastorno del neurodesarrollo invisible que afecta a miles sin diagnóstico
TDAH supera al autismo en RD: 50% de casos en Ciadif. Un desafío silencioso que afecta la niñez. Conoce las cifras y su impacto.
El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) se ha convertido en la condición de neurodesarrollo más frecuente entre los menores que acuden al Centro Integral de Atención al Desarrollo Infanto-Juvenil y la Familia (Ciadif), afectando a la mitad de los 10,600 pacientes atendidos, una prevalencia que supera incluso al autismo, pese a que este último ha concentrado mayor atención pública en los últimos años.
Los datos, revelados por la entidad especializada, colocan al TDAH como el diagnóstico principal entre los niños y adolescentes que buscan ayuda en el centro, un reflejo de una realidad que durante años ha permanecido subestimada en República Dominicana. Mientras el autismo ha logrado mayor visibilidad mediática y ha impulsado campañas de concientización, el TDAH sigue siendo un desafío silencioso que afecta directamente el rendimiento escolar, la dinámica familiar y la integración social de quienes lo padecen.
La magnitud del problema trasciende las cifras del Ciadif. En el ámbito educativo, los niños con TDAH suelen ser etiquetados como "distraídos" o "indisciplinados" sin que se identifique la causa neurológica de su comportamiento. Esta falta de comprensión no solo perpetúa el estigma, sino que retrasa la implementación de estrategias pedagógicas adecuadas que podrían marcar la diferencia entre el fracaso y el éxito académico. Los especialistas advierten que sin un diagnóstico oportuno, las dificultades se acumulan: bajo rendimiento, baja autoestima, conflictos con compañeros y maestros, y en la adolescencia, mayor riesgo de abandono escolar.
El impacto familiar es igualmente significativo. Los padres de niños con TDAH enfrentan jornadas agotadoras tratando de manejar la impulsividad y la falta de concentración de sus hijos, muchas veces sin saber que existe un tratamiento multidisciplinario que incluye terapia conductual, apoyo psicopedagógico y, en algunos casos, medicación supervisada. La falta de información y de acceso a servicios especializados en las provincias fuera de la capital agrava la situación, dejando a muchas familias sin opciones reales de intervención temprana.
Los especialistas consultados insisten en que el TDAH no es un problema menor ni un "capricho infantil", sino un trastorno del neurodesarrollo con base biológica que requiere inversión en salud mental infantil. A diferencia del autismo, que ha logrado captar recursos de investigación y programas gubernamentales, el TDAH permanece en un segundo plano, a pesar de que su prevalencia es mayor. Esta disparidad en la atención pone de relieve la necesidad de que las autoridades sanitarias y educativas diseñen políticas públicas que prioricen la detección temprana en las aulas y los centros de atención primaria.
Para los padres, la recomendación es clara: estar atentos a señales como la impulsividad persistente, la dificultad para mantener la atención en tareas cotidianas y la hiperactividad que interfiere con la vida diaria. Un diagnóstico temprano no solo mejora el pronóstico del niño, sino que transforma la dinámica familiar al reemplazar la frustración por estrategias concretas de manejo. En un país donde los trastornos del neurodesarrollo aún cargan con un velo de desconocimiento, visibilizar el TDAH es el primer paso para que miles de menores dejen de ser invisibles ante el sistema.
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